La pandemia por coronavirus ha hecho necesarias medidas extraordinarias de confinamiento en los momentos de mayor tasa de contagios, actualmente se recomienda que los más vulnerables permanezcan en casa, aun cuando otros tengan cierto margen de movilidad.

Las personas con más riesgo de complicaciones por la infección viral incluyen a los mayores de 60 años y los que presentan enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias y otras.  Precisamente en estos mismos grupos, por la edad o la medicación que reciben, están las personas con mayor riesgo de presentar osteoporosis.

Aunque el hecho de tener osteoporosis no aumenta el riesgo de tener coronavirus, su presencia contribuye a incrementar las comorbilidades en personas con COVID-19 y les confiere una mayor susceptibilidad a sufrir una fractura por fragilidad.

Recordando ¿Qué es osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad crónica frecuente, y que supone un alto coste económico y social. Es una enfermedad silenciosa caracterizada por la pérdida de masa y fortaleza óseas y cambios en la microestructura de los huesos.

Clínicamente la osteoporosis es asintomática hasta que aparecen sus principales complicaciones, que son las fracturas, por ello es importante identificar factores de riesgo que permitan indicar una densitometría y proceder al diagnóstico y tratamiento correspondientes.

La osteoporosis eleva sustancialmente el riesgo de fracturas, porque induce huesos con una menor cantidad de calcio y menor calidad, esto hace que una caída leve pueda provocar una fractura.

El confinamiento es malo para los huesos

Cuando nos mantenemos dentro de casa de forma permanente o casi permanente, realizamos menos actividades físicas y nos exponemos poco a la luz solar, ambas situaciones tienen un impacto negativo sobre la salud de los huesos debido a:

  • El ejercicio físico provoca la contracción muscular, que no solamente mejora la circulación sanguínea, sino que actúa disminuyendo la pérdida de hueso y mejorando la ganancia de calcio.
  • La exposición a los rayos del sol mejora la producción de vitamina D. La vitamina D es indispensable para absorber calcio y que luego este sea aprovechado para fortalecer los huesos, haciéndolos menos quebradizos. Además, la vitamina D confiere otros beneficios sobre el sistema inmunológico.

En pandemia aumenta el riesgo de no cumplir con los tratamientos

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los pacientes osteoporóticos es el cumplimiento terapéutico, en situación de normalidad alrededor de un 50% de los pacientes abandonan el tratamiento antes de terminar el primer año, según datos de la Fundación Internacional de Osteoporosis, esto puede agravarse por muchas razones durante la pandemia.

Cuando se abandona el tratamiento para la osteoporosis se pierde gran parte del beneficio obtenido, si además se hace menos actividad física y no hay un buen aporte de los principales nutrientes de los huesos, calcio y vitamina D, el riesgo de presentar una o más fracturas se incrementa.

Las fracturas aumentan la posibilidad de enfermar o morir como consecuencia directa de la fractura, y también hace necesario acudir a centros de salud que están colapsados.

Ventajas frente a la COVID-19 del paciente osteoporótico tratado

Los pacientes con osteoporosis que reciben tratamiento para hacer frente a esta enfermedad y evitar sus complicaciones (las caídas y fracturas óseas) podrían tener un beneficio adicional en el contexto de la infección por coronavirus.

En concreto, se ha demostrado que la vitamina D modula el sistema inmune. Hay estudios ecológicos en países europeos que sugieren una mayor mortalidad por COVID en función de los niveles de vitamina D presentes en la población, así como otros que documentan generalmente valores de vitamina D más bajos en pacientes con COVID. Actualmente, hay en marcha numerosos ensayos clínicos que investigan estas hipótesis.

Junto a esto, se cuenta actualmente con varios estudios que demuestran una mejor supervivencia en la UCI, sea cual sea el motivo de ingreso, en los pacientes con tratamientos previos con bisfosfonatos (terapias específicas para la osteoporosis).

Consejos para disminuir la progresión de la osteoporosis en pandemia

Para afrontar las posibles consecuencias del confinamiento en pacientes con osteoporosis, se insiste en la implementación de medidas básicas de prevención:

  1. La atrofia muscular debe prevenirse siempre, y especialmente durante el confinamiento, con ejercicios sencillos, un ejemplo es bailar.
  2. Deben prevenirse las caídas con el uso de calzado adecuado, una ayuda (bastón), chequeo visual y el control exhaustivo de medicación sedante.
  3. No fumar, moderar el consumo de sal.
  4. Consumir un aporte adecuado de calcio y vitamina D.
  5. Mantener el tratamiento osteoporótico prescrito resulta fundamental, más aún cuando se espera un rebrote de fracturas tras el confinamiento, por aumento de caídas secundarias a perdida de masa muscular, falta de sol y disminución de nutrientes importantes.

La pandemia de coronavirus no es excusa para relajar ninguna de estas medidas, al contrario, debería ser un aliciente para implementarlas aún con mayor rigor y de manera más estricta.

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