El dolor es una de las principales causas de consulta médica y de limitación funcional en la población mundial. No solo representa un desafío para el bienestar físico y emocional de los individuos, sino que también constituye un problema de salud pública y económico, ya que, se encuentra entre las razones más frecuentes de ausentismo laboral.
En este artículo se analizan los diferentes tipos de dolor, su impacto en el ámbito laboral y finalmente, se destaca la importancia de la terapia física como herramienta fundamental para la prevención y el alivio del dolor.
Tabla de contenidos
¿Qué es dolor y cuáles son sus tipos?
El dolor es definido por la International Asociación para el Estudio del Dolor (IASP) como “una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada o no a un daño tisular real o potencial”. Se trata de una señal vital del organismo que nos protege: puede advertir sobre enfermedades graves o enseñarnos a evitar peligros, como por ejemplo el contacto con una superficie caliente (1).
Tipos de dolor
Según su duración
- Dolor agudo: Es de origen bien definido y desaparece al tratar la causa que lo ha producido. Suele ser intenso y funciona como señal de alerta ante lesiones, enfermedades, cirugías, partos, infecciones, quemaduras, entre otros (1).
- Dolor crónico: Persiste por más de tres meses, incluso si la causa que lo produjo desaparece y raramente tiene función biológica útil. Una persona puede experimentar dolor crónico, agudo o ambos de manera simultánea (1).
Según su origen
- Dolor nociceptivo: Es una respuesta normal del cuerpo a un daño directo o amenaza de origen tisular, como un golpe o quemadura (1).
- Dolor neuropático: se debe a una lesión o enfermedad que afecta los nervios. Se percibe como ardor, hormigueo, punzadas o descargas eléctricas. Ejemplos: neuropatía diabética, herpes zóster o ciática (1).
- Dolor nociplástico: surge por alteraciones en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor, sin que exista una lesión o inflamación clara. Ejemplo: la fibromialgia (1).
¿Qué causa el dolor?
La experiencia del dolor es el resultado de una interacción compleja entre factores biológicos, psicológicos y sociales.
Factores biológicos
En el plano biológico, influyen aspectos como la genética, la epigenética, el funcionamiento del sistema nervioso, inmunitario y endocrino. Los genes pueden predisponer a una persona a sentir el dolor de cierta manera o a desarrollar dolor crónico, mientras que factores epigenéticos, como el estrés o la actividad física, pueden modificar esa predisposición. Asimismo, el sistema nervioso procesa las señales de dolor y, en algunos casos, puede volverse hipersensible, lo que genera dolor persistente incluso tras la recuperación de una lesión. A esto se suma la respuesta del sistema inmunitario mediante la inflamación que, si se prolonga en exceso, contribuye al dolor crónico (1).
Factores psicológicos
Desde la perspectiva psicológica, el estado emocional, el estrés y la forma en que la persona interpreta el dolor son determinantes. El temor a sentir dolor puede llevar a evitar actividades, incluso cuando ya no representan un riesgo real. Esta conducta, aunque inicialmente protectora, puede impedir la recuperación, debilitar el cuerpo y afectar la calidad de vida. Además, emociones como la ansiedad o la depresión pueden amplificar la percepción del dolor, aumentando su impacto en la salud mental y física (1).
Factores sociales
Por último, los factores sociales también desempeñan un papel clave. Las condiciones de vida, el acceso a servicios de salud, la educación, la estabilidad económica, la calidad del entorno y el apoyo social influyen en cómo se percibe y se maneja el dolor. La falta de recursos, vivir en comunidades con entornos inseguros o enfrentar discriminación en la atención médica pueden incrementar la vulnerabilidad al dolor y limitar las oportunidades de tratamiento adecuado (1).
Dolor y ausentismo laboral
El ausentismo laboral relacionado con el dolor no solo depende de la intensidad del mismo, sino también de factores psicosociales, organizativos y del entorno laboral.
Impacto económico y social
El dolor musculoesquelético genera millones de días de baja laboral al año. Un editorial publicado por la revista de la Sociedad Española del Dolor en 2016 explica que los trastornos musculoesqueléticos constituyen la primera causa de incapacidad temporal, generando un enorme coste para los sistemas de salud y las empresas (2).
En ese mismo texto se menciona que resulta complicado establecer criterios para la evaluación del dolor como causa exclusiva de incapacidad temporal; sin embargo, define la situación incapacitante como “el proceso patológico que genera imposibilidad de realizar una determinada tarea de forma temporal o, en el caso de provocar lesiones con secuelas, de forma permanente” (2).
En un análisis sistemático, se encontró que el dolor lumbar crónico es responsable de una elevada proporción de días perdidos en el trabajo, y que los trabajadores con antecedentes de dolor persistente tienen mayor probabilidad de presentar nuevas ausencias (3).
De manera más específica, el estudio añade que aproximadamente el 15,5 % de los trabajadores con dolor de espalda faltaron al trabajo en los estudios que siguieron a los participantes durante hasta seis meses. Y en cuanto al regreso laboral, se vio que alrededor del 68 % volvió al trabajo en el primer mes, el 86 % entre uno y seis meses, y más del 93 % después de seis meses o más (3).
Factores de riesgo laborales
Existen diversos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer dolor en el ámbito laboral. En un estudio realizado sobre factores de riesgo de dolor musculoesquelético en trabajadores de edad avanzada se analizaron datos de 9263 personas empleadas. Se observó que ciertas posturas y esfuerzos físicos aumentaban el riesgo de dolor en distintas partes del cuerpo:
- Mantener la espalda torcida o doblada, agacharse, arrodillarse o cargar peso se relacionó con dolor de espalda.
- Trabajar con los brazos por encima de los hombros o realizar movimientos repetitivos de brazo se vinculó con dolor en los hombros.
- La combinación de espalda torcida o doblada, movimientos repetitivos de brazo, arrodillarse, agacharse o cargar peso se asoció con dolor en la cadera.
También influyeron factores individuales: la edad avanzada aumentó el riesgo de dolor de cadera. Los hombres tuvieron más probabilidades de sufrir dolor en la espalda y las rodillas que las mujeres, aunque menos en la cadera. El índice de masa corporal (IMC) fue un factor clave para el dolor de rodilla, mientras que el nivel de actividad física laboral no mostró relación significativa con el dolor musculoesquelético en ninguna región (4).
Un estudio mucho más amplio realizado en Dinamarca siguió durante seis años a 18.905 empleados. Los resultados mostraron que los trabajadores que ejecutaron varias posturas o movimientos difíciles durante gran parte de la jornada laboral fueron quienes desarrollaron mayor aumento de dolor en cuello, hombros y zona lumbar. También se encontró que incluso algunas tareas específicas podían incrementar el dolor, por ejemplo: estar de pie o caminar junto con levantar peso o mantener la espalda encorvada aumentaba el dolor lumbar, mientras que los movimientos repetitivos de brazos elevaban el dolor en cuello y hombros (5).
El estudio concluyó que las condiciones ergonómicas en el trabajo influyen directamente en el desarrollo del dolor musculoesquelético, por lo que las medidas preventivas deben contemplar no solo tareas aisladas, sino también la combinación de esfuerzos y posturas a lo largo de la jornada laboral (5).
Tipos de tratamiento del dolor
El dolor puede tratarse de diferentes maneras, dependiendo de su origen, intensidad, estado de salud del paciente y sus preferencias personales. Entre los métodos más usados se encuentran:
- Fisioterapia: ejercicios, estiramientos y masajes que ayudan a mejorar la movilidad y reducir tensiones. Es útil en dolores crónicos y lesiones como artritis, problemas de espalda, cuello, hombros o rodillas (6).
- Terapia de calor: indicada para dolores musculares y crónicos. Favorece la relajación, la circulación sanguínea y alivia la rigidez, común en la artritis o la fibromialgia (6).
- Acupuntura: técnica de la medicina tradicional china que inserta agujas en puntos específicos del cuerpo. Puede aliviar dolores de cabeza, cuello, espalda baja e incluso síntomas emocionales como la depresión (6).
- Otros métodos incluyen terapia de frío, estimulación eléctrica (TENS), yoga, meditación, ejercicio, medicamentos e incluso cirugía en casos necesarios (6).
Tratamiento más común
La forma más utilizada para controlar el dolor son los medicamentos, que pueden ser de venta libre, recetados, tópicos (cremas o geles) o inyectables. Muchas veces se combinan con otras terapias para lograr un mejor control, especialmente en enfermedades crónicas (6).
Importancia de los especialistas en manejo del dolor
Los médicos especialistas en dolor diseñan planes personalizados que consideran tanto el aspecto físico como el emocional. Su trabajo puede incluir fármacos, fisioterapia, cambios de estilo de vida o procedimientos médicos. Gracias a este enfoque integral, los pacientes logran reducir el dolor, recuperar movilidad, mejorar su bienestar general y retomar actividades cotidianas (6).
Ejercicio físico en la prevención y alivio del dolor
El ejercicio regular ha demostrado ser una estrategia eficaz para prevenir la aparición de dolor, particularmente en el ámbito laboral. El fortalecimiento muscular y la mejora de la flexibilidad reducen la carga sobre la columna y las articulaciones, disminuyendo el riesgo de lesiones. En ese sentido, una revisión de artículos sobre actividad física y dolor crónico en adultos concluyó que, bajo la evidencia encontrada, la actividad física y el ejercicio pueden mejorar la intensidad del dolor y la función física con pocos efectos adversos (7).
En otro estudio, la terapia con ejercicios mostró una ligera efectividad para reducir el dolor y mejorar la movilidad en adultos con dolor lumbar crónico, sobre todo en quienes reciben atención médica. En casos de dolor lumbar subagudo, algunos estudios indican que un programa de actividad física progresiva puede disminuir el ausentismo laboral (8).
En resumen, el dolor, en todas sus formas, constituye una de las principales causas de ausencia laboral, con un impacto económico y social considerable. La transición del dolor agudo al dolor crónico es determinante en la duración de las bajas y en la reincorporación laboral. Por ello, tanto la prevención por parte del paciente, como el abordaje por parte del profesional de la salud debe ser integral e incluir una mirada a factores que van más allá de lo biológico, como el ámbito emocional, psicológico y social.
Referencias
- Pain [Internet]. National Institute of Neurological Disorders and Stroke. 2025. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.ninds.nih.gov/health-information/disorders/pain
- Ramos Ortiz C. Salud, dolor y trabajo [Internet]. Revista de la Sociedad Española del Dolor. 2016. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-80462016000200001&lng=es.
- Wynne-Jones G, Cowen J, Jordan JL, Uthman O, Main CJ, Glozier N, van der Windt D. Absence from work and return to work in people with back pain: a systematic review and meta-analysis [Internet]. Occupational and environmental medicine. 2014. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4033140/
- Nygaard NB, Thomsen GF, Rasmussen J, Skadhauge LR, Gram B. Ergonomic and individual risk factors for musculoskeletal pain in the ageing workforce. BMC Public Health. 2022. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36303167/
- Andersen LL, Vinstrup J, Sundstrup E, Skovlund SV, Villadsen E, Thorsen SV. Combined ergonomic exposures and development of musculoskeletal pain in the general working population: A prospective cohort study. [Internet].Scandinavian journal of work, environment & health. 2021. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33749799/
- What are the Different Types of Pain Management? [Internet]. American University of the Caribbean School of Medicine. 2023. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.aucmed.edu/about/blog/types-of-pain-management
- Geneen LJ, Moore RA, Clarke C, Martin D, Colvin LA, Smith BH. Physical activity and exercise for chronic pain in adults: an overview of Cochrane Reviews. The Cochrane database of systematic reviews. 2017. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5461882/
- Hayden JA, van Tulder MW, Malmivaara A, Koes BW. Exercise therapy for treatment of non-specific low back pain. [Internet]. Cochrane database of systematic reviews. 2005. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10068907/



