Durante décadas, la vitamina D ha sido conocida popularmente como una vitamina esencial para la salud ósea. En los últimos años la comunidad científica ha llegado a un consenso importante: La vitamina D debería denominarse hormona D o complejo hormonal D debido a que se fabrica en nuestro organismo gracias a la labor conjunta de la piel, el hígado y el riñón, pero además su función en regular la actividad de múltiples células, al actuar directamente sobre ellas (1). Este cambio de perspectiva no es simplemente semántico; representa una comprensión más profunda de cómo funciona esta sustancia crucial en nuestro cuerpo y por qué es tan importante para múltiples aspectos de nuestra salud.
En este artículo, exploraremos por qué los expertos consideran que la vitamina D debe ser reconocida como una hormona.
Tabla de contenidos
- 1 ¿Qué es una hormona?
- 2 ¿Qué características tiene la vitamina D para ser considerada una hormona?
- 3 Vitamina D: mucho más que cuidar los huesos
- 4 ¿Por qué importa llamarla hormona en vez de vitamina?
- 5 Cómo cambió la percepción sobre la vitamina D a lo largo del tiempo
- 6 Conclusión
- 7 Referencias
- 8 Autor
¿Qué es una hormona?
Para entender por qué la vitamina D es una hormona, primero debemos comprender qué caracteriza a las hormonas. Las hormonas son mensajeros químicos producidos por nuestro cuerpo que viajan a través del torrente sanguíneo para regular diversas funciones en órganos y tejidos distantes (2) Estas sustancias se sintetizan en glándulas específicas y actúan a través de receptores especializados en las células objetivo.
¿Qué características tiene la vitamina D para ser considerada una hormona?
El comportamiento y características de la vitamina D sugieren que se trata, en realidad, de una hormona. Pero vamos a desglosarlo:
1. Es producida por el organismo
Una de las razones por las cuales la vitamina D es considerada una hormona radica en su capacidad de ser producida por el cuerpo, es decir, el aporte fundamental proviene de la transformación de un compuesto presente en la piel en vitamina D3 (colecalciferol) por acción de los rayos solares ultravioleta (3).
A diferencia de las verdaderas vitaminas, que deben obtenerse exclusivamente de la dieta porque el cuerpo no puede producirlas, la vitamina D puede ser fabricada por nuestro propio organismo (4).
Esta característica de autoproducción es fundamental porque las vitaminas verdaderas, por definición, son compuestos que el organismo no puede fabricar en cantidades suficientes y que, por lo tanto, deben obtenerse a través de la alimentación (5).
Pero la producción de vitamina D3 en la piel es solo el comienzo de la historia. Lo que realmente distingue a la vitamina D como una hormona es el sofisticado sistema de activación que involucra múltiples órganos, similar al de otras hormonas como las sexuales y las producidas por la tiroides (6).
Primera transformación: en el hígado
Una vez que se fabrica en la piel o es absorbida de los alimentos, la vitamina D es transformada por el hígado en calcidiol, que es la forma de depósito más importante y la principal forma circulante (3). El calcidiol circula en el torrente sanguíneo unido a una proteína transportadora específica llamada proteína de unión a la vitamina D (DBP), que actúa como un sistema de transporte especializado, una característica típica de las hormonas esteroideas (4).
Segunda transformación: en el riñón
El calcidiol, aunque es la forma circulante más abundante sufre una segunda transformación en el riñón para convertirse en calcitriol, que es la forma más activa de vitamina D (4). Este proceso de activación en el riñón es regulado y responde a las necesidades del organismo, aumentando o disminuyendo la producción según los niveles de calcio, fósforo y la hormona paratiroidea (PTH) en sangre (7). Esta regulación precisa es característica de los sistemas hormonales, donde la producción se ajusta según las demandas del cuerpo (6).
2. La vitamina D tiene su propio receptor (como las hormonas)
El argumento más sólido para considerar a la vitamina D como una hormona se basa en el descubrimiento de su receptor específico, conocido como receptor de vitamina D (RVD). Este receptor regula la expresión de ciertos genes responsables de las funciones biológicas de la vitamina D. Además, el RVD forma parte de una amplia familia de receptores de hormonas, entre los que se incluyen los receptores de los glucocorticoides, mineralocorticoides, hormonas sexuales y la hormona tiroidea (4). Estos receptores son el mecanismo a través del cual las hormonas esteroideas ejercen sus efectos en el cuerpo.
3. La vitamina D funciona como una hormona dentro de las células
Dentro de las células, la vitamina D activa entra al núcleo al unirse a un receptor especial que funciona como una llave, que a su vez se une a otra estructura para formar un equipo que se acopla al ADN, controlando qué genes deben activarse o apagarse, ayudando así a que la vitamina D regule muchas funciones del cuerpo (5).
De esta forma, la vitamina D controla la actividad de muchos genes del cuerpo, igual que lo hacen otras hormonas importantes como el cortisol, los estrógenos o la testosterona.
4. El receptor de la vitamina D está presente en casi todo el cuerpo (como las hormonas)
Otro aspecto que fortalece la clasificación hormonal de la vitamina D es la distribución de su receptor en el cuerpo humano. Aunque inicialmente se pensaba que la vitamina D actuaba principalmente en tejidos relacionados con el metabolismo del calcio, como huesos, intestino y riñones, ahora sabemos que el RVD se expresa en prácticamente todos los tejidos y tipos celulares del organismo (4).
El receptor RVD se encuentra en células del sistema inmunológico, corazón, cerebro, próstata, mama, colon, células musculares, células de la piel y muchos otros tejidos (5). Esta distribución amplia indica que el calcitriol actúa como un regulador de múltiples funciones corporales, tal como lo hacen las hormonas endocrinas verdaderas.
Vitamina D: mucho más que cuidar los huesos
Las hormonas se caracterizan por tener múltiples efectos en diferentes sistemas del organismo, y la vitamina D no es la excepción. Aunque su función más conocida es la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo para mantener la salud ósea, sus acciones van mucho más allá.
Fortalece el sistema inmunológico
La forma activa de la vitamina D ayuda a que el sistema inmunológico funcione correctamente. Por un lado, refuerza las defensas naturales del cuerpo al estimular la producción de sustancias que combaten virus y bacterias. Por otro lado, mantiene el equilibrio del sistema inmune, evitando que reaccione en exceso y ataque por error a las propias células del cuerpo (4). Gracias a esto, la vitamina D ayuda a prevenir infecciones y reduce el riesgo de enfermedades autoinmunes.
Regula el crecimiento celular
El calcitriol regula el ciclo celular, promoviendo la diferenciación celular e inhibiendo la proliferación descontrolada en diversos tipos de células (4).
Protege el corazón y los vasos sanguíneos
Los receptores RVD se encuentran en células del músculo liso vascular, células endoteliales y cardíacas. El calcitriol participa en la función endotelial y la prevención de la calcificación vascular, ejerciendo efectos cardioprotectores (9).
Cuida el cerebro y el estado de ánimo
La vitamina D participa en la neuroprotección, la regulación de neurotransmisores y el desarrollo cerebral. Se han encontrado receptores RVD en áreas cerebrales relacionadas con la cognición, el estado de ánimo y la regulación del sueño (4).
Esta diversidad de funciones en múltiples sistemas orgánicos es característica de las hormonas, que actúan como reguladores de todo el organismo, no de las vitaminas, cuyas funciones suelen ser más limitadas como ayudantes en reacciones químicas específicas (6).
¿Por qué importa llamarla hormona en vez de vitamina?
Reconocer a la vitamina D como una hormona tiene importantes implicaciones prácticas.
La deficiencia es un problema hormonal
La deficiencia de vitamina D no debería verse simplemente como una carencia nutricional, sino como una alteración del sistema endocrino que puede afectar múltiples aspectos de la salud, desde la salud ósea, la función inmune hasta la salud cardiovascular y mental (1).
Cómo medirla y controlarla
Los niveles de calcifediol en sangre reflejan el estado del sistema de vitamina D, similar a cómo se monitorizan otras hormonas (4). Los valores óptimos son esenciales para el funcionamiento apropiado de este sistema hormonal.
Interactúa con otras hormonas
Como hormona, el calcitriol interactúa con otros sistemas hormonales del cuerpo. Su deficiencia puede alterar el equilibrio hormonal general, y su suplementación debe considerarse en el contexto del estado hormonal completo del paciente.
Cómo cambió la percepción sobre la vitamina D a lo largo del tiempo
Es interesante notar cómo ha evolucionado nuestra comprensión de la vitamina D. Fue descubierta en el contexto de la prevención del raquitismo, una enfermedad ósea, y recibió el nombre de «vitamina» porque se pensaba que era un nutriente esencial que debía obtenerse de la dieta, similar a otras vitaminas descubiertas en esa época (9).
Sin embargo, a medida que la investigación avanzó, se descubrió que la luz solar podía prevenir el raquitismo, y eventualmente se comprendió el mecanismo de síntesis en la piel (3). Los hallazgos posteriores sobre su metabolismo, receptor nuclear y funciones múltiples han consolidado su identidad como hormona (7).
A pesar de esta evolución en el conocimiento científico, el nombre «vitamina D» se ha mantenido por tradición y por razones prácticas de comunicación, aunque muchos científicos abogan por el uso del término «hormona D» para reflejar más precisamente su naturaleza bioquímica (1).
Conclusión
La evidencia científica es contundente: la vitamina D no es realmente una vitamina en el sentido tradicional, sino una pro-hormona que, tras dos pasos de activación, se convierte en una hormona esteroide completamente funcional: el calcitriol.
Los argumentos que sustentan esta clasificación incluyen su síntesis en la piel por nuestro propio cuerpo, su activación secuencial en hígado y riñón, la presencia de un receptor nuclear específico perteneciente a la familia de receptores de hormonas esteroideas, su mecanismo de acción mediante regulación de genes, su distribución en prácticamente todos los tejidos, sus múltiples efectos en diferentes sistemas, y su regulación compleja integrada con otros sistemas hormonales (3).
Comprender la vitamina D como una hormona nos permite apreciar mejor su importancia crucial para la salud humana más allá de sus efectos en los huesos, y subraya la necesidad de mantener niveles adecuados de esta sustancia vital para el funcionamiento óptimo de múltiples sistemas corporales.
En un mundo donde gran parte de la población pasa mucho tiempo en espacios interiores o sin exposición directa al sol y donde la deficiencia de vitamina D se ha convertido en un problema de salud pública global, reconocer su naturaleza hormonal nos ayuda a entender por qué su deficiencia puede tener consecuencias tan amplias y por qué es tan importante garantizar niveles adecuados, ya sea mediante exposición solar apropiada, alimentación o suplementación cuando sea necesario (10).
Referencias
- Asociación Nacional de Informadores de la Salud. Vitamina D, más una hormona que una vitamina [Internet]. ANIS; [consultado el 7 oct 2025]. Disponible en: https://anisalud.com/actualidad/notas-de-prensa-anis/4537-vitamina-d,-m%C3%A1s-una-hormona-que-una-vitamina
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- Ruilope LM, de la Sierra A. El sistema endocrino de la vitamina D: fisiología e implicaciones clínicas. Rev Esp Cardiol. 2022;75(5):373-375. Disponible en: https://www.revespcardiol.org/es-el-sistema-endocrino-vitamina-d-articulo-S113135872200005X
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