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Calcio en el embarazo: el mineral que puede salvar dos vidas

Calcio en el embarazo

El embarazo es uno de los momentos más exigentes para el organismo de una mujer. Cada nutriente cumple un papel específico, pero pocos son tan decisivos como el calcio en el embarazo. Más allá de construir los huesos y dientes del bebé, este mineral desempeña una función que muchas gestantes desconocen: puede reducir a la mitad el riesgo de desarrollar preeclampsia, una de las principales complicaciones del embarazo y una causa importante de muerte materna en América Latina y el Caribe.

¿Qué es la preeclampsia y por qué es tan peligrosa?

La preeclampsia es un trastorno hipertensivo específico del embarazo. Se caracteriza por una presión arterial elevada y, habitualmente, por la presencia de proteínas en la orina, lo que indica afectación renal. Suele presentarse después de la semana 20 de gestación y puede comprometer múltiples órganos de la madre, incluyendo el hígado, los riñones y el cerebro. En su forma más avanzada, puede evolucionar hacia la eclampsia, una complicación que provoca convulsiones y puede resultar mortal, o hacia el síndrome HELLP, que afecta simultáneamente el hígado, componentes sanguíneos y puede producir sangrados severos. [1]

Esta enfermedad representa una carga enorme para los sistemas de salud de la región. La preeclampsia afecta entre el 2% y el 8% de todos los embarazos a nivel global, y se estima que genera más de 50.000 muertes maternas y 500.000 muertes fetales en el mundo cada año. La detección temprana y el manejo oportuno son fundamentales para prevenir tanto las complicaciones maternas como las neonatales. [1]

La preeclampsia también puede causar restricción del crecimiento del bebé dentro del útero y parto prematuro. Por estas razones, la prevención ocupa un lugar central en la atención prenatal, y la suplementación con micronutrientes como por ejemplo el calcio, emerge como una de las estrategias con mayor respaldo científico.

¿Cuántas mujeres se ven afectadas en nuestra región?

América Latina y el Caribe concentran una parte desproporcionada de la carga global de esta enfermedad. En la región, los trastornos hipertensivos del embarazo son responsables de más del 20% de todas las muertes maternas, una cifra considerablemente más alta que en otras regiones del mundo como África o Asia.[2]

Un análisis de 878.680 embarazos en 700 hospitales de la región confirmó que los factores de riesgo para la preeclampsia en mujeres latinoamericanas y caribeñas son similares a los descritos en otras partes del mundo: nuliparidad, obesidad, hipertensión crónica, diabetes y antecedentes personales de la enfermedad. Sin embargo, el bajo consumo dietario de calcio, que es frecuente en países de ingresos bajos y medianos, constituye un factor de riesgo particularmente relevante en nuestra región.[3]

En los países de ingresos bajos y medianos, el 80% de las mujeres embarazadas tiene una ingesta promedio de calcio por debajo de los 500 miligramos por día, nivel considerado insuficiente. Este déficit sistemático convierte a América Latina en un escenario prioritario para implementar estrategias de suplementación.[4]

¿Qué tiene que ver el calcio con la presión arterial?

La relación entre el calcio y la presión arterial durante el embarazo tiene una base biológica bien establecida. Durante una gestación normal, los vasos sanguíneos de la madre deben mantenerse dilatados para abastecer adecuadamente a la placenta y al bebé. Este proceso depende en parte del óxido nítrico, una sustancia producida por el endotelio vascular con propiedades vasodilatadoras. El óxido nítrico es sintetizado por enzimas que dependen directamente del calcio.[5]

En la preeclampsia, la menor disponibilidad de óxido nítrico contribuye a la vasoconstricción, la elevación de la presión arterial y el daño endotelial que caracteriza a la enfermedad. Una ingesta insuficiente de calcio puede comprometer la actividad de estas enzimas y favorecer una respuesta vascular anormal durante el embarazo. En términos simples: cuando el organismo no cuenta con suficiente calcio, los vasos sanguíneos tienden a contraerse más de lo normal, lo que puede desencadenar la preeclampsia.[6]

Este mecanismo explica por qué las poblaciones con dietas bajas en calcio presentan tasas más altas de preeclampsia, y por qué la suplementación con este mineral actúa como una herramienta de prevención eficaz, especialmente en contextos donde la ingesta dietaría es insuficiente.

La evidencia científica: lo que los estudios demuestran

La hipótesis de que el calcio podría ser un factor protector frente a la preeclampsia surgió hace décadas a partir de estudios observacionales. Una de las más influyentes fue el hallazgo de que mujeres mayas en Guatemala, cuya dieta incluía maíz preparado con agua de cal (hidróxido de calcio) como parte de su tradición ancestral, presentaban una baja incidencia de trastornos hipertensivos del embarazo. Esas observaciones motivaron décadas de investigación clínica sistemática.[4]

Hoy, la evidencia es sólida. Una revisión de Cochrane que analizó estudios con miles de mujeres encontró que la administración de suplementos de calcio, al menos 1 gramo diario, durante el embarazo, se asoció con una reducción significativa del riesgo de preeclampsia. El efecto fue especialmente pronunciado en embarazadas con dietas bajas en calcio. Además, el resultado combinado de muerte materna o morbilidad grave también se redujo con la suplementación.[7]

El impacto en la reducción de preeclampsia fue considerable: en conjunto, las mujeres que recibieron suplementos de calcio durante el embarazo redujeron su riesgo de desarrollar la enfermedad aproximadamente a la mitad en comparación con las que no los recibieron. Esto representa una de las intervenciones preventivas de mayor magnitud documentadas en salud materna.[8]

¿Qué dice la Organización Mundial de la Salud?

Ante la contundencia de esta evidencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una recomendación fuerte para que las mujeres embarazadas reciban suplementos de calcio con el fin de prevenir la preeclampsia. Esta fue la primera intervención nutricional recomendada específicamente para prevenir esta condición, y está basada en evidencia proveniente de múltiples ensayos clínicos aleatorizados.[9]

La OMS establece la administración diaria de calcio elemental por vía oral, distribuida en varias tomas a lo largo del día, en áreas donde la ingesta dietaria de calcio es baja. Esta recomendación aplica especialmente a las mujeres con mayor riesgo de desarrollar preeclampsia, aunque también se extiende a todas las gestantes en contextos de ingesta insuficiente. Junto con la suplementación, la OMS también señala que se requiere más investigación para determinar si iniciar la suplementación antes del embarazo confiere beneficios adicionales.[9]

Además de lo anteriormente descrito, también reportó que la suplementación prenatal con calcio en zonas de baja ingesta dietaría redujo significativamente la muerte materna o la morbilidad grave en aproximadamente un 20%, lo que refuerza la importancia de esta intervención más allá de la prevención de la preeclampsia.[4]

¿Cuánto calcio necesita una mujer embarazada?

Las necesidades de calcio durante el embarazo están bien establecidas. La Organización Mundial de la Salud recomienda una ingesta dietaria de 1.500 a 2000 miligramos de calcio por día para mujeres embarazadas. Las guías de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos establecen 1.000 miligramos diarios para las embarazadas adultas, y 1.300 miligramos para las adolescentes.[10]

El calcio que recibe el feto proviene de las reservas maternas, por lo que una ingesta insuficiente no solo incrementa el riesgo de preeclampsia, sino que también puede afectar la mineralización ósea de la madre. Las mujeres que habitualmente consumen menos de 500 miligramos de calcio por día tienen un riesgo aumentado de pérdida ósea durante el embarazo, ya que el organismo debe movilizar calcio desde los huesos para cubrir las necesidades fetales.[11]

Durante el embarazo, el organismo adapta su metabolismo para absorber más calcio de los alimentos. Esta mayor capacidad de absorción, sin embargo, no es suficiente para compensar una ingesta dietaria muy baja. Por eso, tanto la alimentación como la suplementación son herramientas complementarias para alcanzar las metas nutricionales.

Alimentos ricos en calcio: opciones al alcance de la mano

La primera estrategia para garantizar una ingesta adecuada de calcio es la alimentación. Los productos lácteos, como la leche, el yogur y el queso, son las fuentes más concentradas y biodisponibles de calcio. La absorción de calcio proveniente de los lácteos y de alimentos fortificados es de aproximadamente un 30%, lo que los convierte en una fuente eficiente para alcanzar las recomendaciones diarias.[12]

Para quienes no consumen lácteos, existen alternativas válidas. Entre las fuentes no lácteas se encuentran verduras como el brócoli, la col rizada y el repollo chino, que presentan una buena biodisponibilidad de calcio. Las sardinas y el salmón enlatados con sus espinas, el tofu con calcio, los jugos y bebidas de soya o almendra fortificados, y los cereales enriquecidos también aportan cantidades apreciables de este mineral.[12]

Las personas con intolerancia a la lactosa pueden optar por lácteos sin lactosa, yogur o quesos curados, que suelen tolerarse mejor. Por otro lado, la vitamina D es fundamental para que el organismo pueda absorber y utilizar el calcio de manera eficiente; se sintetiza con la exposición solar moderada y se encuentra en pescados grasos, alimentos fortificados y en suplementos.[13]

¿Cuándo y cómo se debe tomar el suplemento de calcio en el embarazo?

Cuando la dieta no alcanza los niveles recomendados, el profesional de salud puede indicar un suplemento. La OMS recomienda tomar el calcio en dosis divididas a lo largo del día, ya que el organismo absorbe mejor cantidades menores en cada toma. Si la dosis total es de 1,5 a 2 gramos, generalmente se distribuye en tres o cuatro tomas de 500 miligramos.[9]

Existe evidencia de que el calcio puede inhibir levemente la absorción de hierro cuando se toman juntos. Sin embargo, estudios clínicos muestran que este efecto tiene poco impacto práctico, y no es necesario separar el suplemento de calcio del de hierro y ácido fólico para simplificar el régimen y facilitar el cumplimiento. En cualquier caso, es el equipo de salud prenatal quien debe orientar sobre el régimen de suplementación más adecuado para cada mujer.[14]

¿El calcio tomado antes del embarazo también protege?

La investigación científica ha comenzado a explorar el impacto de la suplementación con calcio en el período previo al embarazo. Un ensayo clínico multicéntrico, aleatorizado y doble ciego realizado en Argentina, Sudáfrica y Zimbabwe evaluó el efecto de la suplementación preconcepcional con 500 miligramos de calcio por día en mujeres con antecedentes de preeclampsia. Los resultados sugirieron un beneficio adicional al comenzar la suplementación antes de la concepción.[7]

Sin embargo, la OMS señala que aún se desconoce con certeza si iniciar la suplementación con calcio antes del embarazo y continuarla durante la gestación confiere beneficios adicionales comparado con iniciarla durante el embarazo. La institución recomienda que la suplementación preconcepcional se realice únicamente en el contexto de investigación rigurosa, mientras se generan más datos. Y la fortificación de alimentos con calcio es señalada como una intervención complementaria de salud pública especialmente relevante en poblaciones con baja ingesta dietaria.[9]

Poblaciones con mayor riesgo de preeclampsia

Si bien la preeclampsia puede afectar a cualquier mujer embarazada, ciertos grupos tienen un riesgo significativamente mayor. Los factores de riesgo bien documentados incluyen la hipertensión crónica preexistente, diabetes mellitus, enfermedad renal, obesidad,  nuliparidad (ser primeriza),  edad materna avanzada mayor de 40 años, antecedentes personales o familiares de preeclampsia,  embarazos múltiples, enfermedades autoinmunes como el lupus, y el bajo consumo dietario de calcio.[15]

La nuliparidad es uno de los factores más consistentes: las mujeres que cursan su primer embarazo tienen casi el triple de riesgo de desarrollar preeclampsia comparado con aquellas que no son primerizas. Asimismo, la obesidad se asocia con un incremento de dos a cuatro veces el riesgo de esta complicación en diferentes poblaciones. Identificar tempranamente a las mujeres con estos factores permite intensificar la vigilancia prenatal y tomar medidas preventivas, como la suplementación con calcio, de manera oportuna.[16]

¿Qué beneficios adicionales tiene el calcio en el embarazo?

Los efectos protectores del calcio durante el embarazo van más allá de la prevención de la preeclampsia. La evidencia muestra que la suplementación con calcio reduce el riesgo de parto prematuro, que frecuentemente también es consecuencia de la preeclampsia.[4]

El calcio es esencial para el desarrollo del esqueleto del bebé, especialmente durante el tercer trimestre, cuando el crecimiento óseo fetal es más intenso. Una ingesta adecuada protege los huesos de la madre, que puede perder masa ósea si sus reservas son insuficientes para cubrir las demandas fetales. El calcio también participa en la función muscular y nerviosa, la coagulación sanguínea y la regulación hormonal, todos procesos relevantes durante la gestación.[11]

Barreras para la suplementación y cómo superarlas

A pesar de la evidencia sólida y las recomendaciones internacionales, la suplementación con calcio durante el embarazo no está ampliamente implementada en muchos países de la región. Entre las barreras identificadas se encuentran la escasa disponibilidad de suplementos en los centros de atención primaria, los costos para las familias y los sistemas de salud, el desconocimiento tanto de los profesionales de salud como de las mujeres sobre los beneficios del calcio, y la dificultad de cumplir con regímenes de múltiples dosis diarias.[14]

La evidencia muestra que cuando las mujeres reciben consejería adecuada sobre los beneficios y la forma correcta de tomar el suplemento, la adherencia mejora considerablemente. Formatos de presentación más cómodos, como comprimidos masticables o regímenes de dos dosis diarias, también aumentan el cumplimiento. Combinar la suplementación de calcio, con la educación alimentaria y el acceso a alimentos ricos en calcio es un enfoque integral que puede tener un impacto sostenido en la salud materna.[14]

El calcio como herramienta de prevención

La evidencia científica acumulada durante décadas es clara: mantener una ingesta adecuada de calcio durante el embarazo, ya sea a través de la alimentación o de suplementos indicados por un profesional, reduce significativamente el riesgo de desarrollar preeclampsia y sus complicaciones. En América Latina y el Caribe, donde el consumo dietario de calcio suele ser insuficiente y los trastornos hipertensivos del embarazo representan una de las principales causas de muerte materna, esta medida preventiva es accesible y está respaldada por organismos como la OMS y los Institutos Nacionales de Salud.

Prestar atención al calcio en el embarazo no es un lujo: es una decisión que puede salvar dos vidas. Consulte siempre con su médico antes de iniciar cualquier suplemento, y recuerde que el control prenatal regular es la mejor herramienta para detectar y tratar a tiempo cualquier complicación.

Referencias

  1. Karrar SA, Martingano DJ, Hong PL. Preeclampsia. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK570611/
  2. American College of Obstetricians and Gynecologists. Gestational Hypertension and Preeclampsia: ACOG Practice Bulletin, Number 222. Obstet Gynecol [Internet]. 2020 [Consultado el 24 de abril de 2026];135(6):e237-e260. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32443079/
  3. Conde-Agudelo A, Belizan [Internet]. Risk factors for pre-eclampsia in a large cohort of Latin American and Caribbean women. [Internet] BJOG.2000 [Consultado el 24 de abril de 2026] Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10645865/
  4. Gomes F, Ashorn P, Askari S, Belizan JM, Boy E, Cormick G, et al. Calcium supplementation for the prevention of hypertensive disorders of pregnancy: current evidence and programmatic considerations. Ann N Y Acad Sci [Internet]. 2022 [Consultado el 24 de abril de 2026] Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9306576/
  5. Johal T, Lees CC, Everett TR, Wilkinson IB. The nitric oxide pathway and possible therapeutic options in pre-eclampsia. Br J Clin Pharmacol [Internet]. 2014 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4137818/
  6. Guerby P, Tasta O, Swiader A, Pont F, Bujold E, Parant O, Vayssiere C, Salvayre R, Negre-Salvayre. A Role of oxidative stress in the dysfunction of the placental endothelial nitric oxide synthase in preeclampsia. Free Radic Biol Med [Internet]. 2021 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7873691/
  7. Hofmeyr GJ, Manyame S, Medley N, Williams MJ. Calcium supplementation commencing before or early in pregnancy, for preventing hypertensive disorders of pregnancy. Cochrane Database Syst Rev [Internet]. 2019 [Consultado el 24 de abril de 2026];9:CD011192. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6745517/
  8. National Institutes of Health. Office of Dietary Supplements (ODS). Calcium: Fact Sheet for Health Professionals [Internet]. NIH; 2024 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/Calcium-HealthProfessional/
  9. World Health Organization. WHO recommendation: Calcium supplementation during pregnancy for the prevention of pre-eclampsia and its complications [Internet]. Geneva: WHO; 2018 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK535812/
  10. World Health Organization; Food and Agriculture Organization of the United Nations. Guideline: Calcium supplementation in pregnant women. Background [Internet]. NCBI Bookshelf; [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK154181/
  11. Hacker AN, Fung EB, King JC. Role of calcium during pregnancy: maternal and fetal needs. Nutr Rev [Internet]. 2012 [Consultado el 24 de abril de 2026];70(7):397-409. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22747842/
  12. National Institutes of Health. Office of Dietary Supplements (ODS). Calcium: Fact Sheet for Consumers [Internet]. NIH; 2024 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/Calcium-Consumer/
  13. MedlinePlus. Pregnancy and Nutrition [Internet]. Bethesda: National Library of Medicine; [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://medlineplus.gov/pregnancyandnutrition.html
  14. Omotayo MO, Dickin KL, O’Brien KO, Neufeld LM, De Regil LM, Stoltzfus RJ. Calcium Supplementation to Prevent Preeclampsia: Translating Guidelines into Practice in Low-Income Countries. Adv Nutr [Internet]. 2016 [Consultado el 24 de abril de 2026];7(2):275-278. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4785477/
  15. English FA, Kenny LC, McCarthy FP. Risk factors and effective management of preeclampsia. [Internet] Integr Blood Press Control. 2015 [Consultado el 24 de abril de 2026]. Risk factors and effective management of preeclampsia. Integr Blood Press Control. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4354613/
  16. Jeyabalan A. Epidemiology of preeclampsia: impact of obesity. [Internet] Nutr Rev. 2013  [Consultado el 24 de abril de 2026]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3871181/

Autor

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Material revisado por equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, conformado por Médico Internista, Hematólogo, Anestesiólogo y Farmacéuticos.
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