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¿Cómo saber si tengo dermatitis atópica?

dermatitis atópica

La dermatitis atópica (DA), también conocida como eczema atópico, es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se manifiesta con una combinación de síntomas cutáneos como enrojecimiento, picazón intensa, sequedad y lesiones eccematosas que pueden reaparecer periódicamente. Dada su complejidad y variabilidad, es útil conocer sus características y buscar ayuda profesional si se sospecha que se padece esta condición.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es un trastorno cutáneo inflamatorio de base inmunológica, comúnmente asociado con una historia personal o familiar de enfermedades alérgicas como el asma, la rinitis alérgica o la alergia alimentaria. Es una condición que comienza frecuentemente en la infancia, aunque puede persistir o incluso comenzar en la edad adulta (1).

La dermatitis atópica es el tipo más común de eczema, que es el nombre por el que se conocen diversos tipos de inflamaciones en la piel.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Esta condición se caracteriza por una picazón muy intensa en la piel. Al rascarse, las lesiones pueden agravarse y provocar enrojecimiento, hinchazón, fisuras, exudado claro, formación de costras y descamación. Generalmente, la enfermedad transcurre en ciclos, con fases en las que los síntomas empeoran, conocidas como brotes, seguidas por periodos en los que las manifestaciones disminuyen significativamente o incluso desaparecen por completo, lo que se denomina remisión (1).

Las zonas donde con mayor frecuencia se presenta la dermatitis atópica incluyen los pliegues de la piel, como los párpados y el rostro, el cuello, las muñecas, las manos, los pies, la parte interna de los codos, detrás de las rodillas y el área genital. Las lesiones en la piel tienden a aparecer y desaparecer en lapsos de días o semanas. Es habitual que, mientras algunas áreas mejoran, surjan nuevas lesiones en distintas partes del cuerpo (2).

En las zonas comprometidas pueden aparecer pequeñas protuberancias elevadas con descamación, conocidas como pápulas, así como áreas más amplias de piel engrosada, áspera y escamosa, denominadas placas. La presentación de la enfermedad varía según su nivel de severidad:

  • Localizada: se limita a áreas concretas del cuerpo y, por lo general, puede controlarse con medidas de cuidado personal. Es típico en las manos o los pies (2).
  • Moderada: cubre una superficie mayor de piel y no siempre mejora con el autocuidado, por lo que puede ser necesario recurrir a cremas o tratamientos recetados (2).
  • Grave: afecta la piel de manera extensa y resulta difícil de tratar sólo con medicamentos tópicos, requiriendo a menudo terapias más fuertes para lograr su control (2).

Los síntomas de la dermatitis atópica también pueden variar según la etapa de la vida:

En bebés
Desde el nacimiento hasta los 2 años, suele aparecer una erupción rojiza que puede liberar líquido si se rasca. Esta erupción afecta con mayor frecuencia el rostro, el cuero cabelludo y las zonas de la piel que se tocan cuando se doblan las articulaciones
Aunque algunos padres temen que la dermatitis atópica se manifieste en el área del pañal, esto ocurre en raras ocasiones (1).

En la infancia
Entre los 2 años y la pubertad, es más frecuente observar una erupción roja y engrosada, que al rascarse puede supurar o incluso sangrar. Las zonas más afectadas son los pliegues de codos y rodillas, el cuello y/o los tobillos (1).

En adolescentes y adultos
En esta etapa de la vida, es común que aparezca una erupción escamosa de tono rojo a marrón oscuro. El rascado puede provocar sangrado y la formación de costras. Las áreas más afectadas incluyen las manos, el cuello, los pliegues de codos y rodillas, la piel que rodea los ojos, tobillos y pies (1).

Otros signos frecuentes en la piel con dermatitis atópica son un pliegue adicional bajo los ojos, llamado pliegue de Dennie-Morgan, el oscurecimiento en la zona inferior de los ojos, así como líneas o pliegues más marcados en las palmas y plantas de los pies. Además, quienes viven con esta afección suelen presentar otras condiciones asociadas, como asma y diversas alergias, incluidas las alimentarias, trastornos cutáneos como la ictiosis, que provoca piel seca y gruesa, problemas emocionales como ansiedad o depresión y alteraciones del sueño (1).

El aspecto de la dermatitis atópica puede variar también según el tono de piel. En personas de piel clara, las lesiones suelen verse rosadas o rojizas; en cambio, en personas con piel más oscura, pueden adquirir un tono violáceo o marrón más profundo (2).

Causas de la dermatitis atópica

Aunque no se conoce con certeza qué origina la dermatitis atópica, hasta ahora se cree que puede deberse a alteraciones en la capa externa de la piel, lo que hace que se pierda humedad. Esto reseca la piel, la daña y provoca inflamación. Se cree que esta inflamación es la que causa la picazón, lo que lleva al rascado, que a su vez agrava el daño y aumenta el riesgo de infecciones en la piel (1)

En ese sentido, se han identificado varios factores que pueden afectar esta barrera protectora que retiene la hidratación:

Herencia genética

Tener familiares con dermatitis atópica eleva la posibilidad de desarrollarla, lo que sugiere un componente genético importante. Recientemente, se han identificado mutaciones en genes responsables de producir una proteína clave que mantiene la piel sana. Si esta proteína no está presente en cantidades normales, la piel pierde su capacidad de retener humedad y queda expuesta a agentes del entorno, lo que favorece la aparición del eccema (1)

Sistema inmunológico

El sistema inmune tiene la función de protegernos de infecciones. Sin embargo, a veces reacciona de forma exagerada y produce inflamación en la piel, lo que puede dar lugar a la dermatitis atópica (1).

Factores ambientales

El entorno también puede afectar la piel y su barrera natural. Algunos elementos pueden hacer que esta se debilite y pierda más agua, aumentando el riesgo de eccema. Entre ellos se encuentran el humo del cigarrillo, contaminantes presentes en el aire, perfumes y sustancias químicas presentes en cosméticos y jabones, tener la piel naturalmente muy seca (1).

Sobre esto, en el año 2023 investigadores del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas en Estados Unidos (NIAID) buscaron explicar por qué algunos individuos desarrollan dermatitis atópica. Su meta fue explorar si la exposición a químicos comunes —como diisocianatos y xileno— impacta la capacidad de la piel para mantener su barrera protectora y puede provocar síntomas de dermatitis atópica (3).

El estudio identificó un vínculo significativo entre la exposición a químicos ambientales comunes y la dermatitis atópica. Estos compuestos deterioran la microbiota cutánea protectora, reducen la producción de ceramidas clave para la hidratación y activan vías del picor. Esto explica por qué, en entornos altamente industrializados, la incidencia y gravedad de la dermatitis atópica han aumentado (3).

¿Cómo se diagnostica la dermatitis atópica?

El diagnóstico de la dermatitis atópica es clínico, es decir, se basa en la observación de los síntomas y en la historia médica del paciente. No existe una prueba de laboratorio específica para confirmar el diagnóstico, aunque pueden solicitarse análisis para descartar otras enfermedades o evaluar la gravedad del cuadro. Algunos factores a tomar en cuenta durante el diagnóstico son:

  • ¿Cuándo comenzaron las lesiones y cómo están distribuidas en el cuerpo?
  • ¿Qué tan intenso es el picor?, por ejemplo, si interfiere con el sueño.
  • Si hay antecedentes personales o familiares de enfermedades atópicas, como asma, rinitis alérgica o dermatitis atópica.
  • Si el paciente ha estado expuesto a posibles alérgenos de contacto.
  • Identificar factores desencadenantes, como ácaros del polvo, caspa de animales, duchas muy calientes, sudoración, jabones, perfumes, ciertas comidas o telas sintéticas como el poliéster (4).

¿Qué factores desencadenan o agravan la dermatitis atópica?

Muchas personas con dermatitis atópica notan que ciertos factores empeoran su condición. A estos factores se los conoce como “desencadenantes”. Reconocer qué elementos irritan la piel es clave para evitar los brotes, aunque no siempre es sencillo identificarlos. En algunos casos, los síntomas no aparecen de inmediato después del contacto con el irritante o alérgeno, lo que complica saber cuál fue la causa.

Algunos de los desencadenantes más frecuentes incluyen el uso de ropa con tejidos ásperos, la sudoración excesiva, los ambientes muy húmedos, los cambios bruscos de temperatura, el uso de productos agresivos en la rutina de cuidado de la piel, los cosméticos o jabones con fragancias y el estrés. Conocer estos factores y evitarlos en lo posible puede ayudar a reducir la aparición de brotes y mantener la piel más saludable (5).

Tratamientos actuales

Tratamientos no médicos

El manejo de la dermatitis atópica requiere de cuidados específicos de la piel y ajustes en el estilo de vida para reducir los brotes y aliviar los síntomas. Estos cuidados incluyen la aplicación regular de humectantes suaves, preferentemente sin fragancias, y el uso de limpiadores delicados que no contengan jabón, lo que ayuda a mantener la piel hidratada y a proteger su barrera natural. Es recomendable evitar jabones fuertes, agua caliente y frotamientos excesivos, ya que pueden dañar la piel y empeorar la condición (6).

Además, es fundamental identificar y evitar factores que pueden desencadenar o agravar la dermatitis, como alérgenos comunes (polvo, caspa de mascotas), irritantes, sudoración excesiva, cambios bruscos de temperatura y estrés. Modificar la dieta y aplicar técnicas para reducir el estrés, como la meditación o el yoga, pueden complementar estos cuidados y mejorar el bienestar general de la persona con dermatitis atópica (6).

Tratamientos médicos

Dentro de los tratamientos médicos para la dermatitis atópica se incluyen varias opciones, que se seleccionan según la gravedad y la localización de la enfermedad. Estas se dividen en:

  • Corticosteroides tópicos: son el tratamiento inicial más común para controlar la inflamación, el enrojecimiento y la picazón. Se presentan en diferentes formas como cremas, ungüentos o lociones y deben aplicarse con cuidado, especialmente en áreas sensibles como el rostro y el cuello. La dosis se reduce progresivamente para evitar efectos secundarios como el adelgazamiento de la piel. Además, se están desarrollando formulaciones con nanotecnología que mejoran la absorción y reducen la toxicidad (6).
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina: actúan inhibiendo la inflamación a nivel celular y suelen causar una sensación de ardor o picazón leve al inicio del tratamiento (6).
  • Antihistamínicos: aunque el picor de la dermatitis atópica no es principalmente causado por histamina, se recetan antihistamínicos para ayudar a controlar el prurito que afecta el sueño o provoca rascado involuntario. Los antihistamínicos de primera generación tienen un efecto sedante y se usan durante la noche, mientras que los de segunda generación, con menos efectos secundarios, se pueden usar en el día (6).
  • Inmunosupresores sistémicos: en casos graves o resistentes al tratamiento tópico, se usan medicamentos que suprimen la respuesta inmune hiperactiva, como la ciclosporina, azatioprina y metotrexato. Estos fármacos deben ser administrados bajo supervisión médica estricta, ya que pueden afectar la función renal o hepática, por lo que se realizan pruebas previas para monitorear la salud del paciente. Nuevas formulaciones nanotecnológicas buscan mejorar la administración tópica y minimizar los riesgos (6).

Dermatitis atópica y su impacto en la vida cotidiana

La carga emocional que genera una afección visible, crónica y muchas veces mal comprendida puede tener efectos en la salud mental y en la vida diaria.

  • Trastornos del sueño: en la dermatitis atópica la interrupción del sueño es común debido al ciclo de picazón y rascado, que dificulta un descanso adecuado durante la noche. Esta falta de sueño puede afectar negativamente el rendimiento académico, social y laboral de las personas (5).
  • Impacto social: las personas con dermatitis atópica, especialmente los niños, a menudo se sienten diferentes o excluidos, lo que puede empeorar cuando la enfermedad limita su participación en actividades por temor a tener un brote. Además, enfrentan la falta de comprensión de quienes los rodean y el temor erróneo de que la dermatitis atópica sea contagiosa, lo cual no es cierto, pero es una creencia común (5).
  • Impacto familiar: las frecuentes consultas médicas, tratamientos prolongados y la necesidad de adaptar ciertos aspectos de la vida para controlar los síntomas repercuten en todos, incluyendo cuidadores, hermanos e hijos, lo que puede tener consecuencias en el círculo familiar (5).

El control de la dermatitis atópica requiere un abordaje continuo, personalizado y adaptado a las necesidades individuales. Con un tratamiento adecuado y medidas preventivas, muchas personas logran mantener la enfermedad bajo control y mejorar significativamente su calidad de vida.

Referencias

  1. Atopic dermatitis [Internet]. National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases. 2022. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.niams.nih.gov/health-topics/atopic-dermatitis 
  2. Eczema (Atopic Dermatitis) [Internet]. Skinsight. 2024. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://skinsight.com/skin-conditions/atopic-dermatitis-eczema/child/
  3. NIAID Researchers Identify Link Between Common Chemicals and Eczema [Internet]. National Institutes of Allergy and Infectious Diseases. 2023.  [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.niaid.nih.gov/news-events/researchers-identify-link-between-common-chemicals-and-eczema
  4. Kolb L, Ferrer-Bruker SJ. Atopic Dermatitis. [Internet]. StatPearls. 2023. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK448071/
  5. Atopic Dermatitis [Internet]. National Eczema Association. 2025. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://nationaleczema.org/types-of-eczema/atopic-dermatitis/
  6. Afshari, M., Kolackova, M., Rosecka, M., Čelakovská, J., & Krejsek, J. Unraveling the skin; a comprehensive review of atopic dermatitis, current understanding, and approaches [Internet]. Frontiers in immunology. 2024. [Consultado el 20 de julio de 2025]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10944924/

Autor

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Material revisado por equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, conformado por Médico Internista, Hematólogo, Anestesiólogo y Farmacéuticos.
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Material revisado por equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, conformado por Médico Internista, Hematólogo, Anestesiólogo y Farmacéuticos.