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Riesgo cardiovascular y diabetes mellitus: Guía completa

Los individuos con la condición de diabetes mellitus tipo 2 tienen una alta probabilidad de presentar enfermedades cardiovasculares, además de un mayor riesgo de padecer complicaciones relacionadas con los riñones, el cerebro y los nervios.

¿Cuál es la relación entre el riesgo cardiovascular y diabetes?

La diabetes y las enfermedades cardiovasculares son problemas de salud que no tienen cura y solo pueden ser atendidas siguiendo un tratamiento médico cuidadoso con la finalidad de mejorar la esperanza de vida del paciente.

La estrecha relación de estas enfermedades se origina como consecuencia de los altos niveles de azúcar (glucosa) en la sangre durante un tiempo prolongado. Cuando el cuerpo no puede producir la suficiente insulina o es resistente a esta hormona, no puede compensar el exceso de glucosa.

Este fenómeno contribuye a la obstrucción de los vasos aumentando la presión en las arterias, ya que el azúcar sobrante se acumula en el torrente sanguíneo. La hiperglucemia es el término médico que se utiliza para describir la elevada concentración de glucosa en la sangre.

El páncreas es el órgano responsable de la producción de insulina. Al detectar altos niveles de azúcar, el páncreas libera la cantidad de insulina necesaria para estimular los receptores presentes en las células, tejidos y órganos que emplean a la glucosa para producir energía.

Cuando el azúcar en la sangre supera a la demanda de insulina, el páncreas queda exhausto, perdiendo poco a poco su capacidad de producir esta hormona. Sin la insulina, no se puede estimular a los receptores, ya que se resisten a sus efectos generando hiperglucemia.

Esto conlleva a que el cuerpo use grasas y otras moléculas como combustibles. Ahora, el sistema circulatorio se ha transformado en una carretera congestionada por la glucosa que se estrecha cada vez más por el paso de grasas que se acumula en sus paredes, impidiendo que el corazón bombee sangre al cuerpo.

¿Qué implicaciones tiene el riesgo cardiovascular?

La principal implicación cardiovascular de las personas diabéticas es la aterosclerosis. Esta afección deriva en numerosas complicaciones de salud como:

  • Retinopatía.
  • Nefropatía diabética.
  • Enfermedad arterial periférica.
  • Neuropatía.
  • Accidentes cerebrovasculares.

La aterosclerosis es el depósito de sustancias que se adhieren a los tejidos de las arterias, generando placas que debilitan el paso de la sangre bombeada por el corazón.

La alta concentración de colesterol, lípidos y triglicéridos en la sangre (dislipidemia), producto de los malos hábitos de salud y las enfermedades como la diabetes son los responsables de la aterosclerosis.

Retinopatía

Los altos niveles de glucosa en la sangre pueden debilitar a los pequeños vasos sanguíneos que conforman los ojos. Esto puede generar problemas leves oculares, como visión borrosa, miopía y dificultad para percibir ciertos colores.

En el peor de los casos, la etapa avanzada de la retinopatía diabética puede desencadenar ceguera y desprendimiento de la retina, producto del debilitamiento de las arterias, la inflamación y el sangrado.

Al igual que ocurre con la hipertensión, la retinopatía no muestra síntomas hasta que es muy tarde. Por tal motivo, se recomienda a los pacientes diabéticos realizar un examen de la vista periódicamente para ver el estado de salud de los ojos.

Otras enfermedades oculares más propensas a sufrir los pacientes con diabetes son glaucoma de ángulo abierto y cataratas.

Nefropatía diabética

También llamada enfermedad renal diabética, es la principal causa de insuficiencia renal y se origina como consecuencia de la pérdida de flujo de sangre a través de los riñones. La alta concentración de glucosa bloquea los diminutos vasos sanguíneos dañándolos progresivamente.

Si los riñones reciben menos sangre, pierden su capacidad de filtrar toxinas, además de garantizar un adecuado equilibrio en los componentes de la sangre.

Un mal funcionamiento de los riñones puede ocasionar diversos problemas, tales como:

  • Retención de líquidos.
  • Sangre en la orina.
  • Cálculos renales.
  • Náuseas persistentes.
  • Pérdida de peso.
  • Convulsiones.

Si la nefropatía persiste, puede desencadenar retinopatía, trastornos óseos, insuficiencia renal crónica, hipertensión y hasta anemia. Afortunadamente, existen pruebas médicas para detectar esta enfermedad, el análisis de orina, las muestras de sangre y la ecografía son solo algunos de los métodos que permiten detectar anomalías por un mal funcionamiento de los riñones.

Enfermedad arterial periférica (EAP)

La mala circulación puede afectar las extremidades del cuerpo por la acumulación de glucosa y la formación de placas de grasa en el sistema circulatorio. Por lo general, la EAP se manifiesta en forma de dolores musculares, llagas, tonos pálidos en la piel y dificultad para encontrar el pulso en las extremidades.

Las piernas son las partes del cuerpo más afectadas por la EAP. Si este padecimiento no se trata a tiempo la interrupción de la sangre en las arterias puede provocar las pérdidas de uñas y los vellos en los pies.

Cuando los daños en la extremidad persisten es posible que se necesite cirugía para mejorar el flujo sanguíneo en los músculos en el mejor de los casos, en el peor, es posible que se requiera amputar la extremidad.

Controlar la diabetes y reducir la presión arterial puede prevenir la EAP. Las actividades físicas practicadas de forma regular y el uso de medicamentos ayuda a mejorar la circulación de la sangre en las personas que sufren esta enfermedad. 

Neuropatía

La neuropatía diabética es el daño en los nervios como consecuencia de la diabetes mellitus. Las personas diabéticas pueden experimentar hasta 4 tipos de neuropatía, todas se caracterizan por la pérdida de coordinación o funcionamiento adecuado del cuerpo.

Los síntomas de la neuropatía puede ser leves y causar una sensación de hormigueo, mareos o calambres hasta llegar a ser muy graves y producir gastroparesia o parálisis todo como consecuencia de los altos niveles de azúcar en la sangre

Al presentar esta enfermedad, los nervios no pueden enviar las señales adecuadas al cerebro, por lo tanto, el cuerpo no logra percibir el dolor o los cambios de temperatura. Los pacientes que padecen neuropatía suelen sufrir heridas y no sentir dolor o sentir dolor y no tener heridas.

Accidentes cerebrovasculares

La diabetes puede dañar los tejidos del cerebro al interrumpir el flujo de sangre y oxígeno que circula por las arterias carótidas internas y las arterias vertebrales.

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) se originan por formación de coágulo que bloquea el paso de la sangre o la rotura de vaso que impide el flujo sanguíneo al cerebro. Esta condición es más probable en los pacientes con diabetes que no llevan un adecuado control de la glucosa en su sangre.

¿Cómo cuidar la salud cardiovascular en la persona que vive con diabetes?

La clave para cuidar la salud cardiovascular es llevar un estilo de vida saludable, ya sea que se padezca de diabetes o no, cambiar los malos hábitos como el sedentarismo y reducir el consumo de carbohidratos puede hacer un gran diferencia en la salud y ayudar a vivir por más tiempo.

Algunas de las recomendaciones para reducir el riesgo cardiovascular son:

  • Practicar ejercicio regularmente.
  • Comer alimentos saludables.
  • Reducir las comidas procesadas.
  • Evitar el alcohol y el tabaco. 
  • Controlar los niveles de glucosa.

Practicar ejercicio regularmente

La actividad física contribuye a estimular la sensibilidad de los receptores de las células a la insulina, es decir, reduce el agotamiento del páncreas a producir esta hormona, además de favorecer a la regulación de la glucosa en la sangre.

Realizar 30 minutos de ejercicio aeróbico o de alta intensidad se ha demostrado que reduce los niveles de azúcar en la sangre. Si no se dispone de mucho tiempo, se puede sustituir estas actividades por otras más pequeñas como bailar, caminar, subir escaleras o pasar más horas de pie.

Comer alimentos saludables

Son muchos los beneficios que tiene la buena alimentación para el cuerpo, si se quiere prevenir el riesgo cardiovascular y la diabetes, se debe reducir los niveles de carbohidratos y el consumo de grasa. Estos pequeños cambios alimenticios contribuyen a mantener un peso saludable y evitar la obesidad.

Los carbohidratos son nutrientes buenos para el adecuado funcionamiento del cuerpo, sin embargo, su descomposición incluye moléculas de azúcar que viajan hasta el torrente sanguíneo.

En exceso, este proceso beneficia la acumulación de glucosa, lo que perjudica la salud de los pacientes con diabetes o favorece la aparición de la diabetes en los individuos en etapas tempranas de esta enfermedad.

Es importante reducir el consumo de carbohidratos y comer alimentos ricos en fibras. Los granos integrales (arroz, avena, quinoa o centeno), los frijoles, las verduras y las frutas (a excepción de aquellas con alto contenido de azúcar) ayudan a disminuir la glucosa en la sangre y reducir los riesgos de hipertensión.

Reducir las comidas procesadas

El consumo de alimentos procesados incrementa la ingesta de sal (sodio) en el cuerpo. Si bien, el consumo de sal no eleva el azúcar en la sangre, si puede afectar a los riñones y elevar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y nefropatía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir cantidades de sal menores a 5 gramos al día.

Otros problemas relacionados con la comida procesada es la presencia de grasas, además de los aditivos usados para prevenir la aparición de moho.

En un artículo científico del año 2019 de la Science Translational Medicine alertó a la comunidad médica de los riesgos del propionato, uno de los conservantes más usados en los alimentos. El estudio demostró cómo esta sustancia puede ser capaz de alterar el metabolismo del cuerpo, elevar la resistencia a la insulina y producir obesidad.

Un plan de alimentación ayuda a mantener un peso adecuado al disminuir la grasa abdominal (grasa visceral). De acuerdo al National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) el exceso de esta grasa favorece a la aparición de enfermedades cardíacas, por ello recomienda perder peso si la cintura mide más de 101,6 cm en los hombres y 88,9 cm en las mujeres.

Evitar el alcohol y el tabaco

Las personas que viven con diabetes no deberían consumir bebidas alcohólicas. El alcohol interrumpe los efectos de los medicamentos, además altera los niveles de azúcar en la sangre.

Las personas que beben alcohol en exceso pueden presentar hipoglucemia (niveles bajos de azúcar), mientras que un consumo regular eleva el azúcar en la sangre. Por lo general, se puede consumir una cantidad moderada de alcohol siempre y cuando se controle los niveles de glucosa.

Numerosos estudios sobre el tabaquismo y la diabetes, concuerda en que la nicotina promueve la aparición de la diabetes, además de enfermedades cardiovasculares, pulmonares e intestinales.

La nicotina inhibe a los receptores de insulina de las células que reclutan a la glucosa para su aprovechamiento. Al no poder usar la glucosa, el azúcar se acumula en la sangre, por lo que el cuerpo entra en un estado de hiperinsulinemia para contrarrestar la acumulación de glucosa.

Además, la exposición a la nicotina libera leptina en el organismo, disminuyendo la sensación de hambre y suprimiendo la producción de insulina. No obstante, la desregulación de la leptina produce mucho apetito que contribuye a la obesidad.

Controla los niveles de glucosa

La mejor forma de cuidar la salud cardiovascular, si se vive con diabetes, es llevar un adecuado control de los niveles de azúcar en la sangre. El glucómetro es un instrumento útil, portátil y fácil de usar que permite verificar los niveles de glucosa desde el hogar.

Por supuesto, este instrumento jamás debe sustituir las visitas periódicas al médico que deben realizarse cada 3 a 6 meses de acuerdo al estado de la enfermedad. Si se posee un glucómetro, el médico deberá indicar los momentos oportunos para comprobar los niveles de azúcar en la sangre.

De acuerdo a la Asociación Estadounidense de Diabetes, los niveles óptimos de glucosa en la sangre para una persona con diabetes son los siguientes:

  • Antes de comer: 80-130 mg/dL (miligramos por decilitros).
  • Dos horas después de comer: Menor a 180 mg/dL.

¿Cuáles otros riesgos supone la diabetes mellitus?

Aparte de las afecciones cardiovasculares, las personas que viven con diabetes mellitus son más propensas a padecer infecciones cuando sufren alguna lesión en su cuerpo.

Los moretones, cortes y quemaduras son más difíciles de tratar en las personas diabéticas como consecuencia del aumento de glucosa lo que dificulta la capacidad regenerativa de los tejidos.

Las personas que presentan diabetes suelen experimentar mucho estrés producto del cuidado extremo y los desafíos constantes que deben superar para mantener un estado de salud óptimo el mayor tiempo posible.

Si la persona que vive con diabetes cumple con el control médico y las metas metabólicas, puede reducir el riesgo cardiovascular y llevar una vida normal  como cualquier otro individuo.