Cada 20 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Osteoporosis, una fecha pensada para recordar que la salud de los huesos importa en todas las etapas de la vida. Muchas personas piensan que este tema solo concierne a los adultos mayores. Sin embargo, la prevención de la osteoporosis empieza mucho antes, en la niñez y la adolescencia, cuando el esqueleto todavía se está formando. En este artículo repasamos por qué esos primeros años son tan decisivos, qué hábitos ayudan a proteger los huesos desde temprano y qué señales conviene conocer más adelante en la vida.
Tabla de contenidos
- 1 ¿Qué es la osteoporosis?
- 2 ¿Por qué la prevención de la osteoporosis debe comenzar desde la infancia?
- 3 Calcio y vitamina D: la base de la salud ósea en la infancia
- 4 ¿Qué papel juega el ejercicio en la salud ósea de niños y adolescentes?
- 5 Otros hábitos que protegen los huesos desde jóvenes
- 6 Poblaciones que requieren una atención especial
- 7 ¿Cómo se detecta la osteoporosis más adelante en la vida?
- 8 La osteoporosis en cifras: la realidad en América Latina
- 9 Consejos prácticos para cuidar los huesos en familia
- 10 Suplementos de calcio: cuando la ayuda llega a tiempo
- 11 Mientras más temprano, mejor
- 12 Autor
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos y los hace más propensos a fracturarse. Ocurre cuando el cuerpo pierde más hueso del que logra reemplazar, lo que reduce la densidad ósea y cambia la estructura interna del tejido óseo (1).
A esta condición se le suele llamar la «enfermedad silenciosa» porque casi nunca produce síntomas visibles. Muchas personas se enteran de que la tienen recién cuando sufren una fractura, y los sitios más comunes son la cadera, la columna vertebral y la muñeca (2).
La buena noticia es que, cuando se detecta a tiempo y se maneja de forma adecuada, el pronóstico suele ser bueno. Los especialistas coinciden en que el riesgo de fracturas se puede reducir con una combinación de buenos hábitos, seguimiento médico y, cuando corresponde, tratamiento (1).
¿Por qué la prevención de la osteoporosis debe comenzar desde la infancia?
Aquí está la clave que muchas familias desconocen: los huesos alcanzan su mayor densidad, conocida como el pico de masa ósea, en algún momento entre el final de la adolescencia y los primeros años de la adultez. Después de esa etapa, la cantidad de hueso se mantiene relativamente estable y, más adelante, tiende a disminuir de forma gradual (1).
Esto significa que cuanta más masa ósea se logre acumular durante la niñez y la adolescencia, mayor será la reserva disponible para enfrentar la pérdida natural que llega con los años. Una alimentación pobre en calcio, la falta de actividad física o ciertos problemas de salud durante la infancia pueden limitar ese desarrollo y dejar una menor reserva para el futuro (2).
Pensarlo de esta manera ayuda a entender por qué el pediatra, la escuela y la familia cumplen un papel tan importante en esta etapa. Las decisiones sobre alimentación y actividad física que se toman durante la niñez y la adolescencia pueden acompañar a una persona durante décadas (2).
Calcio y vitamina D: la base de la salud ósea en la infancia
El calcio es el mineral más abundante del cuerpo y, junto con la vitamina D, resulta esencial para construir huesos fuertes desde temprana edad (3). Las cantidades recomendadas varían según la edad: los niños de 1 a 3 años necesitan en promedio 700 mg diarios, los de 4 a 8 años 1.000 mg, y tanto los niños de 9 a 13 años como los adolescentes de 14 a 18 años requieren 1.300 mg al día (3).
Estas cantidades pueden alcanzarse con una alimentación variada. Los lácteos, como la leche, el yogur y el queso, son fuentes importantes de calcio, y también lo aportan algunas verduras de hoja verde, el pescado enlatado con espinas y ciertos alimentos o bebidas fortificados, como algunos cereales y jugos (3).
La vitamina D, por su parte, ayuda al cuerpo a absorber mejor el calcio de los alimentos. Los niños de 1 a 13 años y los adolescentes de 14 a 18 años necesitan en promedio 15 microgramos, equivalentes a 600 unidades internacionales, al día. La piel produce esta vitamina con la exposición solar moderada, y también puede obtenerse de alimentos como pescados grasos, huevos y productos fortificados (4).
Cuando la alimentación no logra cubrir estas cantidades, un profesional de la salud puede evaluar si conviene incorporar un suplemento. No se recomienda que las familias decidan por su cuenta la dosis de calcio o vitamina D para niños y adolescentes, ya que un consumo excesivo también puede tener efectos no deseados (3).
¿Qué papel juega el ejercicio en la salud ósea de niños y adolescentes?
El hueso es un tejido vivo que responde al movimiento. El ejercicio ayuda a formar huesos fuertes en los niños, fortalece músculos y huesos al mismo tiempo, y contribuye a que el tejido óseo sea más denso al reemplazar hueso viejo por hueso nuevo (5).
Para los niños y adolescentes de 6 a 17 años se recomienda al menos una hora de actividad física diaria, la mayor parte de intensidad moderada o vigorosa. De ese tiempo, conviene dedicar al menos tres días a la semana a ejercicios que fortalezcan específicamente los huesos, como correr, saltar, bailar o practicar deportes con raqueta, además de actividades de fortalecimiento muscular (5).
Los niños más pequeños, de 3 a 5 años, no necesitan una rutina estructurada. Basta con que se mantengan físicamente activos a lo largo del día mediante el juego libre, algo que los adultos a cargo pueden fomentar ofreciendo distintos tipos de actividades (5).
Otros hábitos que protegen los huesos desde jóvenes
Además del calcio, la vitamina D y el ejercicio, existen otros factores del estilo de vida que influyen en la salud ósea a largo plazo. El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol se asocian con una mayor pérdida de masa ósea, por lo que evitarlos desde la adolescencia es una medida de prevención valiosa. La inactividad física prolongada y los periodos largos de reposo en cama también pueden afectar negativamente la fortaleza de los huesos (2).
Una alimentación equilibrada importa más allá del calcio y la vitamina D. Una dieta que no incluye suficiente proteína puede dificultar el mantenimiento de huesos sanos, por lo que se recomienda que la alimentación de niños y adolescentes sea variada y completa, que incluya distintos grupos de alimentos (2).
Poblaciones que requieren una atención especial
Existen grupos en los que la salud ósea merece un seguimiento más cercano desde edades tempranas. Ciertas afecciones digestivas que dificultan la absorción de nutrientes, algunos trastornos del sistema endocrino y enfermedades como la insuficiencia renal crónica pueden interferir con el desarrollo óseo normal en niños y jóvenes (1). El uso prolongado de determinados medicamentos, entre ellos los corticoides y algunos fármacos para tratar la epilepsia, también se asocia con una mayor pérdida de masa ósea (2).
Los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa, se asocian igualmente con una menor acumulación de masa ósea durante la adolescencia, ya que la restricción alimentaria prolongada puede alterar el equilibrio hormonal necesario para formar hueso nuevo. En estos casos, el acompañamiento de un equipo de salud resulta fundamental, tanto para la nutrición como para la salud ósea a largo plazo (1).
El embarazo y la lactancia en la adolescencia son otra etapa que merece atención particular, ya que las necesidades de calcio aumentan a 1.300 mg diarios para cubrir tanto las necesidades propias como las del desarrollo fetal o la producción de leche. Hablar con un profesional de la salud permite ajustar la alimentación y, de ser necesario, considerar el uso de suplementos durante esta etapa (3).
¿Cómo se detecta la osteoporosis más adelante en la vida?
Aunque la prevención empieza en la niñez, sus efectos suelen evaluarse recién en la adultez. La forma más común de medir la salud ósea es la densitometría, un examen que utiliza rayos X en dosis muy bajas para calcular la densidad mineral de los huesos, generalmente en la cadera y la columna (2).
Los profesionales de la salud suelen recomendar esta prueba a partir de los 65 años en mujeres, o antes si existen factores de riesgo adicionales, como antecedentes familiares de fracturas o el uso prolongado de ciertos medicamentos. En el caso de los hombres, la evidencia sobre el momento ideal para realizar pruebas de tamizaje de rutina todavía es limitada, aunque el riesgo también aumenta con la edad (2).
La osteoporosis en cifras: la realidad en América Latina
Aunque sus consecuencias se notan sobre todo en la adultez, la osteoporosis y las fracturas asociadas representan una carga creciente para los sistemas de salud de la región. Un informe que actualizó los datos de la Fundación Internacional de Osteoporosis para América Latina encontró tasas de fractura de cadera que oscilaron entre 108 y 276 casos por cada 100.000 habitantes mayores de 50 años, según el país analizado (6).
El mismo informe destaca que más del 40 % de la población de la región supera los 50 años, lo que hace prever un aumento en la cantidad de fracturas en las próximas décadas si no se refuerzan las estrategias de prevención. También señala que el costo de atender una fractura de cadera puede superar los varios miles de dólares por evento, dependiendo del país y del sistema de salud (6).
Estas cifras confirman que la osteoporosis en la adultez suele ser el resultado de décadas de hábitos acumulados, empezando por la infancia y la adolescencia. Invertir en la salud ósea desde temprano, junto con fortalecer el acceso a diagnóstico y tratamiento, puede ayudar a reducir esta carga en el futuro (6).
Consejos prácticos para cuidar los huesos en familia
Incorporar hábitos saludables para los huesos no requiere cambios drásticos, sino constancia. Ofrecer a diario alimentos ricos en calcio, como lácteos, verduras de hoja verde o pescados con espinas comestibles, es un primer paso sencillo que se puede sostener en el tiempo (3).
Fomentar el juego activo y el deporte desde pequeños, en lugar de reservar el ejercicio solo para la adultez, ayuda a que los niños incorporen el movimiento como parte natural de su rutina (5). Exponerse un rato al sol de forma moderada y seguir las recomendaciones de protección solar según la edad y el tipo de piel también contribuye a mantener niveles adecuados de vitamina D (4).
Finalmente, evitar el hábito de fumar y el consumo de alcohol en la adolescencia, y acudir a los controles médicos periódicos durante toda la vida, cierran el círculo de hábitos que protegen los huesos a largo plazo (2).
Suplementos de calcio: cuando la ayuda llega a tiempo
Cuando los hábitos saludables y la alimentación no son suficientes para mantener o proteger la salud de los huesos, se puede complementar las necesidades no cubiertas con el uso de suplementos. En este caso, el calcio tiene dos presentaciones: carbonato de calcio y citrato de calcio. El carbonato de calcio debe consumirse con alimentos y el citrato, con el estómago vacío o después de comer (3). También existen presentaciones que combinan calcio con otros nutrientes, como la vitamina D (Calcibon), que ayuda a fijar el calcio en el organismo.
Cabe destacar que la necesidad de recurrir a un suplemento sólo puede ser diagnosticada por un médico en el que caso de que lo considere oportuno para la salud ósea del paciente.
Mientras más temprano, mejor
El Día Mundial de la Osteoporosis es una buena oportunidad para recordar que el cuidado de los huesos no comienza en la vejez, sino muchos años antes. Una alimentación con suficiente calcio y vitamina D, la práctica regular de ejercicio con soporte de peso y hábitos como evitar el tabaco y el exceso de alcohol son pilares que, sumados desde la niñez y la adolescencia, contribuyen a construir una reserva ósea más sólida para toda la vida. Ante cualquier duda sobre la alimentación, la actividad física o los suplementos adecuados para cada etapa, lo más recomendable es siempre consultar con un profesional de la salud, quien podrá orientar según la edad, los antecedentes y las necesidades particulares de cada persona.
Referencias
- Porter JL, Varacallo MA. Osteoporosis [Internet]. StatPearls Publishing. 2026 [Consultado el 20 de septiembre de 2026]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK441901/
- Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Osteoporosis: MedlinePlus en español [Internet]. National Library of Medicine; 2025 [Consultado el 20 de septiembre de 2026]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/osteoporosis.html
- Calcio: hoja informativa para consumidores [Internet]. Office of Dietary Supplements, National Institutes of Health. 2023 [Consultado el 20 de septiembre de 2026]. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/Calcium-DatosEnEspanol/
- Vitamina D: hoja informativa para consumidores [Internet]. Office of Dietary Supplements, National Institutes of Health. 2022 [Consultado el 20 de septiembre de 2026]. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/vitamind-datosenespanol/
- Haga ejercicio para tener huesos sanos [Internet]. Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel. 2024 [Consultado el 20 de septiembre de 2026]. Disponible en: https://www.niams.nih.gov/es/informacion-de-salud/haga-ejercicio-para-tener-huesos-sanos
- Medina A, Campusano C, Cerdas-Pérez S, Calo M, Wullich S, Muzzi-Camargos B, Clark P. Epidemiological data and burden of osteoporosis and fragility fractures in Latin America: Changes over a decade. Rev Colomb Reumatol [Internet]. 2025 [Consultado el 20 de septiembre de 2026];32:247-254. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-colombiana-reumatologia-374-articulo-epidemiological-data-burden-osteoporosis-fragility-S0121812325000039



