Las infecciones respiratorias virales, como el resfriado común y la gripe (influenza), son las enfermedades más frecuentes que afectan a la humanidad. Aunque frecuentemente se consideran afecciones benignas y autolimitadas, estas infecciones pueden derivar en complicaciones graves que comprometen significativamente la salud y, en algunos casos, pueden resultar fatales.
Este artículo examina la importancia del tratamiento adecuado y oportuno de estas enfermedades respiratorias para prevenir complicaciones potencialmente devastadoras.
Tabla de contenidos
- 1 Diferencias entre el resfriado común y la gripe
- 2 Infecciones respiratorias en América Latina y el Caribe
- 3 Complicaciones del resfriado común
- 4 Complicaciones graves de la influenza
- 5 Poblaciones en mayor riesgo
- 6 Importancia del tratamiento temprano
- 7 Manejo del resfriado común
- 8 Prevención: la mejor estrategia
- 9 En resumen
- 10 Autor
Diferencias entre el resfriado común y la gripe
El resfriado común y la gripe son enfermedades respiratorias contagiosas causadas por virus diferentes. La gripe es causada únicamente por virus de la influenza, mientras que el resfriado común puede ser causado por varios virus diferentes, incluyendo rinovirus, virus parainfluenza y coronavirus estacionales (1,2). Los coronavirus estacionales no deben confundirse con el SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19 (2).
Los síntomas del resfriado común generalmente son más leves que los síntomas de la gripe (2). Las personas con resfriados tienen más probabilidades de tener secreción o congestión nasal que las personas que tienen gripe (2). La gripe puede causar enfermedad de leve a grave, y en ocasiones puede llevar a la muerte (3). Los síntomas de la gripe generalmente aparecen de manera súbita e incluyen fiebre o sensación de fiebre/escalofríos, tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares o corporales, dolores de cabeza y fatiga (3).
Los adultos tienen un promedio de dos a tres resfriados por año, y los niños suelen tener más, y duran menos de una semana (4). Por lo general, los resfriados no resultan en problemas de salud graves, como neumonía, infecciones bacterianas u hospitalizaciones (2). Sin embargo, la gripe puede tener complicaciones graves asociadas (2).
Infecciones respiratorias en América Latina y el Caribe
La carga de la influenza en América Latina y el Caribe es sustancial y representa un problema significativo de salud pública. Cada año en esta región, la influenza estacional se asocia con aproximadamente 36,500 muertes respiratorias y 400,000 hospitalizaciones (5). Estimaciones preliminares recientes, que cubren el 70% de la población de la región, calculan casi 350,000 hospitalizaciones anuales relacionadas con influenza (6).
Los datos preliminares sugieren aproximadamente 55 millones de casos de enfermedad leve por influenza por año en las Américas (6). Un metaanálisis de estudios en la región mostró una tasa anual de 36,080 casos de enfermedad tipo influenza por cada 100,000 personas-año (7). El porcentaje de influenza del total de especímenes recibidos por los centros de influenza osciló entre 4.66% y 15.42%, siendo el tipo A el más prevalente (7).
La influenza afecta aproximadamente al 10-20% de la población mundial cada año, resultando en 3-5 millones de hospitalizaciones a nivel global (8). La verdadera carga de la infección por influenza es probablemente mucho mayor, ya que las estimaciones actuales se basan principalmente en el reconocimiento de síntomas respiratorios (8).
La estancia hospitalaria media debido a influenza osciló entre 5.8 y 12.9 días, y el costo directo medio de hospitalización fue de 575 dólares por caso de influenza confirmado por laboratorio (7). Estos datos demuestran que la influenza estacional impone una alta carga de morbilidad y económica a la región (7).
Complicaciones del resfriado común
Aunque los resfriados generalmente no resultan en problemas de salud graves, pueden desarrollarse algunas complicaciones. Un estudio reciente encontró que la otitis media aguda fue diagnosticada en asociación con el 30% de las infecciones respiratorias superiores virales, y la sinusitis se asoció con el 8% de estas infecciones (9,10).
Sinusitis aguda
La sinusitis aguda es una consecuencia de una infección viral que, al inflamar la mucosa, abre la puerta a la superinfección bacteriana (11). El objetivo del tratamiento es curar la inflamación aguda, restablecer el drenaje y ventilación normales, y prevenir el desarrollo de complicaciones en los senos paranasales (11).
Otitis media aguda
La otitis media aguda también está precedida por daño viral de la mucosa (11). En los niños, la otitis media aguda se ve favorecida por la trompa de Eustaquio corta y recta, y frecuentemente por las adenoides (11). El objetivo terapéutico del tratamiento con antibióticos y descongestionantes nasales es restablecer la función de drenaje de la trompa (11).
Superinfección bacteriana
Aunque una predominancia de leucocitos polimorfonucleares en las secreciones nasales es característica de los resfriados no complicados y no indica superinfección bacteriana, existe un riesgo de que una infección viral pueda llevar a una infección bacteriana, como neumonía, que requiere antibióticos (10,12). La tasa de superinfección bacteriana en pacientes con infecciones del tracto respiratorio superior de origen viral se estima en aproximadamente 8.1% (13).
Complicaciones graves de la influenza
La mayoría de las personas que contraen gripe se recuperarán en unos pocos días hasta menos de dos semanas, pero algunas personas desarrollan complicaciones como resultado de la gripe, algunas de las cuales pueden ser mortales y resultar en muerte (3). Las complicaciones cardiovasculares son infrecuentes pero pueden ser severas, incluso pueden ser causa de muerte debido a la influenza (14).
Complicaciones respiratorias
Las infecciones sinusales y las infecciones de oído son ejemplos de complicaciones moderadas de la gripe, mientras que la neumonía es una complicación grave de la gripe que puede resultar de la infección por el virus de la influenza solo o de la coinfección del virus de la influenza y bacterias (3).
Aproximadamente el 30-40% de los pacientes hospitalizados con influenza confirmada por laboratorio son diagnosticados con neumonía aguda (15). Las infecciones con otros virus y bacterias son comunes (15). La neumonía bacteriana se estima que complica del 0.5% al 6% de las infecciones por influenza, con tasas más altas entre pacientes hospitalizados en unidades de cuidados intensivos (16).
La superinfección bacteriana es la complicación más común de la influenza (17). Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae y los estreptococos del grupo A son los patógenos bacterianos identificados con mayor frecuencia (17). Además de la neumonía grave y progresiva, la superinfección por S. aureus se ha asociado con traqueítis bacteriana y síndrome de choque tóxico (17).
Complicaciones cardiovasculares
Otras posibles complicaciones graves desencadenadas por la gripe pueden incluir inflamación del corazón (miocarditis), cerebro (encefalitis) o tejidos musculares (miositis, rabdomiólisis), y fallo multiorgánico (por ejemplo, insuficiencia respiratoria y renal) (3). La infección del virus de la influenza en el tracto respiratorio puede desencadenar una respuesta inflamatoria extrema en el cuerpo y puede llevar a sepsis, la respuesta potencialmente mortal del cuerpo a la infección (3).
Aunque la influenza frecuentemente exacerba problemas cardíacos subyacentes, como insuficiencia cardíaca congestiva y enfermedad cardíaca isquémica, las complicaciones cardíacas directas se consideran poco comunes (18). Tanto la pericarditis como la miocarditis han sido observadas (18). En un estudio prospectivo, se encontraron hallazgos electrocardiográficos anormales en el 50% de los adultos sin síntomas cardíacos (18).
La miocarditis asociada con la influenza es una complicación bien conocida pero poco estudiada (14,19). La frecuencia del compromiso miocárdico en la infección por influenza varía ampliamente, con la gravedad clínica oscilando desde variedades asintomáticas hasta fulminantes (20). Los peores casos pueden resultar en muerte debido a función cardíaca deteriorada, aunque tal miocarditis fulminante asociada con infección por influenza es rara (20).
En un estudio global de 58 casos de miocarditis asociados con el virus H1N1pdm2009, se identificó una alta prevalencia de miocarditis fulminante (36/58, 62%). El intervalo medio desde el inicio de la influenza hasta el compromiso cardíaco fue de 5.4 días, y los síntomas cardíacos se desarrollaron del primero al tercer día de enfermedad en el 51% de los pacientes con miocarditis (20).
Complicaciones neurológicas
Las complicaciones neurológicas de la influenza incluyen encefalopatía (síndrome de Reye), encefalomielitis, mielitis transversa, meningitis aséptica, trastornos neurológicos focales y síndrome de Guillain-Barré (18). El compromiso del sistema nervioso central es más común en niños (18). La presentación es generalmente rápida y la mortalidad puede alcanzar el 30% (18).
La infección por influenza puede llevar a una variedad de complicaciones neurológicas incluyendo varias entidades clínicas específicas agrupadas como encefalitis o encefalopatía asociada a influenza, así como un síndrome separado conocido como encefalitis post-influenza, síndrome de Guillain-Barré, síndrome de Reye y síntomas parkinsonianos (8).
Aunque las complicaciones neurológicas de la influenza están bien conocidas, la encefalitis asociada a influenza se describe especialmente en el grupo de edad pediátrica (21).
Complicaciones musculoesqueléticas
La miositis aguda acompañada de rabdomiólisis (lesión muscular severa) puede ocurrir raramente, más comúnmente en niños que presentan sensibilidad extrema de las extremidades inferiores (15). La rabdomiólisis y la insuficiencia renal ocurren raramente (17).
Empeoramiento de condiciones médicas crónicas
La gripe también puede empeorar problemas médicos crónicos. Por ejemplo, las personas con asma pueden experimentar ataques de asma mientras tienen gripe y las personas con enfermedad cardíaca crónica pueden experimentar un empeoramiento de esta condición desencadenado por la gripe (3). El empeoramiento de las condiciones médicas crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la insuficiencia cardíaca, es una complicación reconocida de las infecciones respiratorias virales (4).
Poblaciones en mayor riesgo
Cualquiera puede enfermarse de gripe, incluso personas saludables, y pueden ocurrir problemas graves relacionados con la gripe a cualquier persona a cualquier edad, pero algunas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves relacionadas con la gripe si se enferman (3,22).
Las personas con mayor riesgo de complicaciones graves incluyen:
- Niños menores de 5 años, especialmente menores de 2 años
- Adultos de 65 años o más
- Mujeres embarazadas
- Personas con obesidad extrema
- Personas con ciertas condiciones médicas crónicas, incluyendo asma, diabetes, enfermedades cardíacas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad hepática crónica y enfermedad renal crónica
- Personas con sistemas inmunes debilitados
En 2004, el Grupo Técnico Asesor (TAG) de la Organización Panamericana de la Salud sobre Enfermedades Prevenibles por Vacunación recomendó que todos los países establezcan una política de vacunación contra la influenza estacional para vacunar a niños de 6 a 23 meses de edad, mujeres embarazadas, individuos con enfermedades crónicas, ancianos y trabajadores de la salud (5).
Importancia del tratamiento temprano
Si un médico diagnostica COVID-19 o gripe, es posible que el paciente sea elegible para tratamiento antiviral, que puede disminuir los síntomas y acortar el tiempo de enfermedad (12). El tratamiento puede reducir el riesgo de complicaciones, incluyendo aquellas que pueden resultar en hospitalización o muerte (12).
Para pacientes ambulatorios con influenza no complicada sospechada o confirmada, se puede usar antivirales específicos, solo bajo prescripción médica como son: oseltamivir oral, zanamivir inhalado, peramivir intravenoso o baloxavir oral único para el tratamiento, dependiendo de los grupos de edad aprobados y las contraindicaciones (22). Para pacientes hospitalizados con influenza sospechada o confirmada, las recomendaciones más recientes abogan por el inicio del tratamiento antiviral con oseltamivir administrado por vía oral o enteral tan pronto como sea posible (22).
Comenzar el tratamiento antiviral poco después de que comienzan los síntomas también puede ayudar a reducir algunas complicaciones de la gripe (23). Se recomienda tratamiento temprano tan pronto como sea posible para personas que tienen gripe o gripe sospechada que están en mayor riesgo de complicaciones graves, como personas con asma, diabetes o enfermedad cardíaca (23). La mayoría de las personas que no están en mayor riesgo de complicaciones de gripe que se enferman de gripe no necesitan ser tratadas con medicamentos antivirales (23).
Manejo del resfriado común
No existe tratamiento específico para el resfriado. Mejorará por sí solo, sin antibióticos (24). Actualmente no hay antivirales que funcionen contra otros virus respiratorios que causan síntomas de resfriado. En la mayoría de los casos, los síntomas de resfriado mejorarán por sí solos con el tiempo (12).
También es útil preguntar al médico o farmacéutico sobre medicamentos de venta libre, como analgésicos/ antipiréticos, ya que pueden disminuir los síntomas (12). Para tratar resfriados o gripe, se recomienda descanso y beber líquidos (25). En caso de tener gripe, los analgésicos como acetaminofén o ibuprofeno pueden reducir la fiebre o los dolores (25).
Sin embargo, es importante vigilar los síntomas y buscar atención médica si se desarrollan signos de advertencia o si los síntomas no mejoran o empeoran (3,25). Las personas que experimentan estos signos de advertencia deben obtener atención médica de inmediato (3).
Prevención: la mejor estrategia
La prevención sigue siendo la piedra angular para reducir la carga de las enfermedades respiratorias virales. La vacunación anual contra la influenza es la medida preventiva más efectiva para reducir tanto la incidencia de la enfermedad como sus complicaciones (16,22). La vacunación contra la influenza sigue siendo la mejor medida disponible para reducir la carga de influenza grave (5).
Desde la pandemia de influenza A(H1N1) de 2009, la región de América Latina y el Caribe ha realizado avances significativos en la prevención y control de la influenza estacional, incluyendo sistemas de vigilancia mejorados, estimaciones de carga de enfermedad y vacunación de grupos en riesgo (5). Sin embargo, la tasa de aceptación de la vacuna ha sido baja en esta región (7).
Otras medidas preventivas importantes incluyen:
- Lavado frecuente de manos
- Evitar el contacto cercano con personas enfermas
- Cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar
- Evitar tocarse los ojos, nariz y boca
- Quedarse en casa cuando se está enfermo
- Limpiar y desinfectar superficies frecuentemente tocadas
En resumen
Aunque el resfriado común y la gripe se perciben frecuentemente como enfermedades benignas, las complicaciones asociadas con estas infecciones respiratorias virales pueden ser graves y potencialmente mortales. La neumonía bacteriana secundaria, la miocarditis, la encefalitis y otras complicaciones extrapulmonares representan una carga significativa de morbilidad y mortalidad, especialmente en poblaciones vulnerables.
El reconocimiento temprano de los síntomas, la búsqueda oportuna de atención médica cuando sea apropiado, y el inicio rápido del tratamiento antiviral en casos de influenza son fundamentales para prevenir complicaciones graves. Las complicaciones cardiovasculares son críticas para determinar la verdadera carga de la infección por influenza e iniciar cuidados de apoyo específicos para órganos (8).
La prevención mediante la vacunación anual contra la influenza, junto con medidas higiénicas apropiadas, sigue siendo la estrategia más efectiva para reducir la incidencia de estas enfermedades y sus complicaciones. Los profesionales de la salud desempeñan un papel crítico en educar a los pacientes sobre la importancia de la prevención, el reconocimiento temprano de complicaciones y la búsqueda oportuna de atención médica.
El tratamiento de la infección viral previene las superinfecciones bacterianas (26). Por lo tanto, un enfoque integral que incluya prevención, diagnóstico temprano, tratamiento apropiado y vigilancia de complicaciones es esencial para minimizar el impacto de las enfermedades respiratorias virales en la salud pública de la región.
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