En la actualidad todos entendemos la importancia de las vitaminas para la salud, pero quizás no sepas que ya desde mediados del siglo XIX, cuando todavía no existían los antibióticos, ya se trataban patologías como la tuberculosis recomendando a los pacientes el consumo de bacalao y la exposición al sol. Hoy sabemos que ésta es una forma de elevar los niveles de vitamina D en nuestro organismo. 

¿No lo sabías? Entonces te lo explicamos. La vitamina D, que forma parte del grupo de vitaminas liposolubles que son transportadas por la sangre hasta diferentes partes de nuestro cuerpo, la podemos obtener de tres formas: por la exposición a la luz solar (rayos ultravioleta), a través de ciertos alimentos incorporados a nuestra dieta y mediante el uso de suplementos vitamínicos. 

Una de las principales funciones de esta vitamina, es estimular la absorción de calcio, un elemento vital para el desarrollo óseo. Pero además, debido a que funciona como una hormona,  contribuye con la regulación de varios órganos y sistemas como el sistema nervioso y el sistema inmunológico, entre otros.

Por esta última función, es que se asocia a la vitamina D con el tratamiento y la prevención de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple (EM). 

¿Qué es la esclerosis múltiple y cuáles son sus síntomas?

Ésta es una afección neurológica crónica que hasta la fecha no tiene cura y que actualmente afecta a más de 1.8 millones de personas en el mundo (según datos de la OMS), sobre todo adultos jóvenes con edades entre 20 y 40 años. Además, hay que destacar que su incidencia es mayor en mujeres que en hombres, al igual que el riesgo de padecerla está en personas de todas las edades.

Lo que ocurre con esta afección, es que el sistema inmune ataca, por error, el recubrimiento que protege a las células nerviosas de nuestro organismo, conocido como “mielina”, lo que termina por afectar al cerebro y la médula espinal (sistema nervioso central). Esto se produce por una respuesta inmune equivocada contra nuestros propios antígenos, que es lo que caracteriza la autoinmunidad.

¿Por qué ésto último no debe ocurrir? Porque el buen estado de la mielina es vital para proteger y aislar a los nervios, y así garantizar que los mensajes eléctricos que manda nuestro cerebro a todo nuestro cuerpo viajen de forma rápida y eficiente. 

Por eso los daños que produce la EM sobre la mielina, conocido como ’desmielinización’,  puede hacer que nuestros nervios no puedan comunicar los mensajes de manera correcta o, lo que es igual, que nuestro cerebro no pueda hablar con otras partes de nuestro cuerpo de manera eficiente.

Las  consecuencias de esto son la pérdida de funciones motoras y de otros síntomas, como:

  • Dificultad para caminar
  • Problemas de visión
  • Entumecimiento de brazos y piernas
  • Sensación excesiva de cansancio
  • Rigidez muscular
  • Pérdida de sensibilidad o dolor
  • Afectación de la función sexual
  • Depresión

¿Cómo se relaciona la deficiencia de vitamina D con la esclerosis múltiple?

Desde la década de 1970, se ha venido manejando la hipótesis de que la deficiencia de vitamina D puede hacernos más susceptibles de padecer esclerosis múltiple (EM). También, con el tiempo, se ha descubierto que la vitamina D se comporta como una hormona que regula la función de nuestro sistema inmunológico y que tiene un efecto positivo sobre éste.

De acuerdo a un estudio realizado en Australia, denominado Ausimmune, existe evidencia sólida del papel que tiene la exposición al sol y el nivel de vitamina D para evitar el riesgo de desmielinización y, por consiguiente, prevenir enfermedades como la esclerosis múltiple.

Esta investigación, desarrollada durante 3 años y con la participación de personas con edades entre 18 y 59 años, logró determinarlo tras constatar que las personas que viven en áreas geográficas con niveles más bajos de exposición a los rayos ultravioleta (luz solar), al sur de Australia, tienen 32,4% más probabilidades de sufrir un primer evento de desmielinización, a nivel del sistema nervioso central.

También en un artículo publicado por la Clínica Mayo, hay referencias a estudios que sugieren que tomar suplementos de vitamina D puede ayudar a que los pacientes con esclerosis múltiple tengan síntomas menos graves y frecuentes que los que presentarían sin el uso de esta vitamina.  

O incluso está un estudio realizado en Canadá, en el que participaron 15 clínicas y más de 30.000 pacientes con esclerosis múltiple, donde se determinó que la deficiencia de vitamina D y un gen asociado con el riesgo de EM, están directamente asociados.

¿Cómo incrementar la vitamina D en tu organismo?

Tu organismo puede obtener la vitamina D de tres fuentes distintas:

  • Exposición a la luz solar: es quizás la fuente más importante de vitamina D y la forma más efectiva de obtenerla, ya que se produce de forma natural en nuestra piel como una respuesta a la exposición a los rayos ultravioleta. Sin embargo, para disfrutar de la luz del sol con seguridad lo recomendable es no hacerlo por más de 15 minutos o antes de que la piel se enrojezca, esto último compromete la producción de vitamina D.
  • Alimentación rica en vitamina D:  incorporar en tu dieta alimentos como leche, yemas de huevo, pescado azul (salmón, trucha o sardina), carne y margarina, es una forma de aportar a tu cuerpo pequeñas cantidades de vitamina D. También hay alimentos como el cereal para el desayuno y algunos yogures, que ya vienen fortificados de fábrica con este tipo de vitamina.
  • Suplementos vitamínicos: para saber la cantidad de suplementos vitamínicos que debes consumir, lo primero es entender que la vitamina D se mide en microgramos (ug o mcg) o en unidades internacionales (UI). En este caso 25 mcg equivale a 1.000 UI. Según la National Academies of Sciences Engineering, and Medicine, lo recomendable son 600 UI diarias de vitamina D para adultos de hasta 70 años, para garantizar los beneficios esqueléticos, e incrementar la dosificación a 800 UI para personas de 71 años o más. La Academia Americana de Endocrinólogos Clínicos hace énfasis en mejorar la ingesta para garantizar los beneficios extra óseos. 

Sin embargo, lo aconsejable es hablar con un especialista, ya que él podrá adaptar la dosificación a tu caso particular, dependiendo de los niveles de vitamina D que requieras según tus necesidades y estilo de vida.

Conclusión:

La deficiencia de vitamina D es común en muchas personas, sin embargo, es importante mantenerla en un nivel adecuado para la protección efectiva de nuestro sistema nervioso y muscular, así como para reducir el riesgo que supone una enfermedad autoinmune como la esclerosis múltiple.

Actualmente, esta es una afección difícil de diagnosticar y que puede tener consecuencias muy graves en nuestro organismo, ya que afecta las funciones motoras, como caminar o articular manos, brazos y piernas, por citar solo algunos de sus síntomas.

A pesar de existir diversos estudios sobre los efectos de la vitamina D en casos de esclerosis múltiple, son pocos los que confirman un aporte positivo para prevenir o evitar este tipo de afección autoinmune. En todo caso, las sugerencias apuntan a que debemos evitar la deficiencia de vitamina D en nuestro organismo, sea a través de la exposición regular a la luz solar, una alimentación rica en vitamina D o el uso de suplementos vitamínicos.     

Fuentes