El Alzheimer es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que causa demencia. De hecho, es la causa más frecuente de demencia a nivel mundial explicando alrededor del 70% de los casos. Afecta especialmente a adultos mayores y provoca una pérdida gradual de capacidades cerebrales.

¿Por qué ocurre la enfermedad de Alzheimer?

No se sabe exactamente por qué una persona desarrolla esta enfermedad. Se han involucrado factores genéticos, familiares y ambientales, pero de todos los más importantes son la edad y la historia familiar de Alzheimer.

A medida que avanza la edad el riesgo se incrementa. Las personas mayores de 65 años tienen 10% más riesgo que una persona más joven, y a los 80 años la probabilidad se quintuplica.

Anciana con Alzheimer

Aquellas personas cuyos padres o abuelos desarrollaron Alzheimer tienen un riesgo más elevado. Esto no quiere decir que la enfermedad sea hereditaria, en efecto menos del 1% pudiera serlo debido a que se han identificado algunos genes, pero en términos generales los antecedentes familiares contribuyen con el riesgo, aunque no lo determinan.

Entre los factores de riesgo de tipo ambiental, se ha planteado que la deficiencia de vitamina D a lo largo de la vida puede favorecer el riesgo de desarrollar Alzheimer. Un estudio publicado en la prestigiosa revista médica Neurology señala que la deficiencia de vitamina D podría incrementar sustancialmente el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia.

Se sabe que la llamada vitamina D es más que una vitamina. De hecho es una hormona, y a nivel del sistema nervioso central se ha planteado que ejerce efectos de neuroprotección.

Hay manifestaciones que deben considerarse señales de alerta y tenerse en cuenta

  1. Pérdida de memoria de “hechos recientes”, como olvidos frecuentes de cosas que acaban de suceder o hacer (comer, ducharse, etc).  En los primeros momentos la persona se da cuenta, pero lo disimula o no le presta atención. A veces no recuerda que ya ha mencionado algo y vuelve a decirlo.
  2. Dificultades para realizar tareas habituales. Van a comprar y olvidan lo que iban a comprar; pueden tener dificultades para manipular algunos electrodomésticos que antes operaban sin problemas.
  3. Problemas con el lenguaje, olvido de palabras de uso frecuente que terminan sustituyendo por otras, con lo cual a veces no tiene sentido lo que tratan de expresar.
  4. Desorientación en tiempo y espacio. Suelen olvidar la fecha del día en que están o pueden perderse al recorrer rutas habituales, por ejemplo, al ir desde su casa a la panadería.  
  5. Disminución de la capacidad para hacer juicios simples, escoger ropa adecuada (combinarse), calcular la cantidad de dinero necesaria para pagar una compra, etc.
  6. Dificultad para colocar las cosas en los sitios correctos, la ropa en el armario, los platos en la alacena, etc. Pueden comenzar a colocar objetos en lugares inadecuados.
  7. Cambios de personalidad. Suelen convertirse en personas desconfiadas, inseguras y temerosas, lo cual puede ser interpretado como depresión. A medida que la enfermedad progresa pueden desconocer a los familiares, incluso a los más cercanos, con los que conviven a diario.

En Venezuela se estima que existen, por lo menos, 160 mil familias que tienen algún integrante con Alzheimer, y existen grupos de apoyo como la Fundación Alzheimer de Venezuela, quienes brindan información y orientación a los familiares de los pacientes con esta enfermedad.

Ante cualquier sospecha de algún tipo de problema degenerativo se debe buscar ayuda médica especializada. Es el médico quien, posterior a evaluar a la persona que presenta estos síntomas, definirá si se trata de Alzheimer u otra dolencia.

Cómo ayudar al paciente con Alzheimer

Existen algunas medidas que pueden ayudar al enfermo de Alzheimer a retrasar la progresión del deterioro cognitivo. Muchas de estas medidas han demostrado contribuir a mejorar la situación general, frenar el deterioro progresivo y ayudar a superar las dificultades con las que diariamente se enfrenta el paciente.

  • Es muy importante que el paciente se mantenga activo física y mentalmente
  • Hay que insistir en que tenga actividades de lectura y escritura
  • Se deben establecer algunas responsabilidades (hacer las compras, pagar los servicios, pasear a las mascotas)
  • Los familiares deben tratar de organizar la casa para facilitar el desenvolvimiento del paciente, garantizar que esté cómodo y evitar que pueda hacerse daño o afectar a otros
  • Todos deben tratar de entender que el paciente perderá la capacidad de comunicarse y de valerse por sí mismo, así que hay que procurar entenderlo y atenderlo, con mucha paciencia y cariño.

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