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El síndrome de intestino irritable es un problema funcional intestinal caracterizado por la presencia de dolor o molestia abdominal asociado a cambios en la frecuencia y/o consistencia de las heces. 

¿Qué quiere decir que el problema es funcional?, que usualmente cuando se realizan diferentes estudios en personas con estos síntomas, no se encuentra un daño de algún órgano digestivo que los explique.

El síntoma clave del síndrome es el dolor o malestar abdominal, que sin embargo puede manifestarse de muchas maneras: puede variar en intensidad y ubicación, puede ser ocasional o constante, puede ser lo suficientemente leve como para ignorarlo o tan fuerte como para ser incapacitante.

Por lo general, el dolor es:

  • Afecta la parte inferior del abdomen.
  • Puede aumentar después de las comidas.
  • Se reduce por la defecación.
  • En algunos casos puede aparecer dolor torácico por la presencia de gases en partes del colon que limitan con la parte baja del tórax.

Algunos pacientes refieren la presencia de una tumefacción palpable en el lado izquierdo, suele tratarse del colon lleno de gases y/o heces, si además se produce espasmo de esta parte del intestino se producen los dolores tipo cólico.

Para hablar de síndrome del intestino irritable, los síntomas deben presentarse durante al menos 1 vez a la semana durante los últimos 3 meses, en asociación con 2 o más de los siguientes síntomas:(1)

  1. Mejora después de la evacuación.
  2. Cambios en la frecuencia de las deposiciones.
  3. Cambios en la apariencia de las heces.

En las mujeres, los síntomas pueden empeorar durante el sangrado menstrual y en los días previos al mismo.

Otro síntoma característico son las alteraciones del hábito intestinal, es decir, trastornos de la defecación; la más común es la alternancia entre estreñimiento y diarrea, pero también se presenta la sensación de evacuación incompleta y la presencia de mucosidad en las heces. 

En resumen, los posibles síntomas del síndrome de intestino irritable son:

  • Dolor abdominal (que mejora con la defecación).
  • Estreñimiento (movimiento intestinal forzado).
  • Diarrea.
  • Cambio en la apariencia de las heces.
  • Tenesmo (sensación de evacuación incompleta).
  • Mucorrea (moco en las heces).
  • Flatulencia.
  • Hinchazón abdominal.
  • Acidez estomacal.
  • Náuseas.
  • Vómitos.

¿Cuáles son las causas del síndrome de intestino irritable?

Las causas son muchas y, en un mismo individuo, no es reconocible un único factor desencadenante.

Por un lado están los factores psicosociales como el comportamiento frente a las enfermedades, aspectos cognitivos y emocionales.

Por otro, factores biológicos como la predisposición y susceptibilidad individual, alteraciones de la motilidad del tubo digestivo, la sensibilidad de las vísceras, la percepción subjetiva del dolor, la flora bacteriana y las infecciones intestinales. 

También pueden existir intolerancias y alergias alimentarias, el uso crónico de medicamentos (por ejemplo: antiinflamatorios y/o antibióticos) y el estrés, que pueden jugar un papel determinante y perpetuador de la presencia de síntomas. 

Por ello, muchos de los eventos estresantes y/o psíquicos se reflejan en el intestino, y viceversa (problemas abdominales que provocan estrés psicológico).

El síndrome de intestino irritable ocurre en asociación con otros trastornos del movimiento del tracto digestivo, como la dispepsia funcional y la enfermedad por reflujo gastroesofágico, así como con otras patologías, incluida la enfermedad celíaca

¿Cuántos días dura un dolor de intestino irritable?

Un brote típico o una crisis de los síntomas de síndrome de intestino irritable suelen durar entre 2 y 4 días. Sin embargo, tomar medidas para calmar un brote puede acortar el tiempo que experimenta los síntomas. 

Algunos consejos para minimizar los episodios de dolor son:

  • Toma agua

La ingesta adecuada de agua es fundamental para ayudar a que todo su sistema digestivo funcione correctamente y también puede ayudar con los brotes de SII y otros problemas gastrointestinales.

  • Cambia la dieta

Trata de evitar cualquier alimento FODMAP: esto incluye fructanos (ajo, cebolla, trigo, centeno y brócoli), oligosacáridos (garbanzos, lentejas y frijoles), lactosa y productos lácteos, fructosa (manzanas, mangos, sandías y miel) y polioles (alcoholes de azúcar como nectarinas, melocotones, ciruelas, coliflor y champiñones).

En su lugar, coma más cereales sin gluten (avena y arroz blanco), carnes blancas y verduras cocidas (patatas, col rizada, zanahorias, guisantes y berenjenas), así como alimentos que contengan fibra.

También puede comer muchas nueces y semillas como las de de lino, de girasol y almendras. Estos alimentos son antiinflamatorios y ayudarán con la hinchazón y el dolor.

  • Calma el estrés 

El estrés es uno de los componentes más importantes del SII y otros trastornos relacionados con el intestino. Encuentre formas de eliminar el estrés probando la meditación consciente y el yoga. 

  • Haz ejercicio

El ejercicio ayuda a su cuerpo de muchas maneras diferentes. Si estás experimentando un brote de SII, la actividad física puede ayudar a estimular las contracciones intestinales.

¿Cuáles son los desencadenantes del síndrome de intestino irritable?

Si bien la causa exacta del síndrome no está clara ni definida, se sabe que ciertas cosas desencadenan los síntomas de síndrome de intestino irritable en las personas que tienden a experimentar este síndrome.

  • La dieta: 

Los alimentos que se absorben mal (como los carbohidratos denominados FODMAPS) son los desencadenantes dietéticos más comunes del síndrome de intestino irritable. Estos azúcares de carbohidratos incluyen fructosa, lactosa y sorbitol.

Un alto consumo  de café y los tés con cafeína fuertes como el negro y el verde puede ser un desencadente de SII. Al igual que el  alcohol, las bebidas carbonatadas, los alimentos picantes o muy condimentados, los alimentos fritos y grasosos como papas fritas, pizza, hamburguesas, tempura.

  • El estrés: 

Las emociones fuertes, como la ansiedad o el estrés, pueden provocar una reacción gastrointestinal y desencadenar el SII.

El estrés puede abarcar una amplia gama de factores físicos, como cambios hormonales, actividad extenuante, infección o cirugía, así como estrés emocional o psicológico. Como existe un vínculo tan directo, esto a veces se denomina conexión cerebro-intestino.

  • Las infecciones: 

Una demora en detener la respuesta inflamatoria normal después de una infección puede ser una de las causas del SII.

Una inflamación de bajo grado puede persistir durante años. Estos cambios inflamatorios en el SII son muy sutiles y no detectables de forma rutinaria.

Un episodio de gastroenteritis a menudo dará como resultado síntomas intestinales persistentes, mucho después de que se haya eliminado la bacteria o el virus agresor. 

  • Los medicamentos: 

Ciertos tipos de medicinas (como antibióticos, antiácidos y analgésicos) pueden provocar estreñimientodiarrea o náuseas como efectos secundarios.

Dado que hay algunos medicamentos que están destinados a ayudar a aliviar la diarrea, también pueden causar estreñimiento. 

Si nota algún cambio físico u otros síntomas, comuníquese con su médico especialista de forma inmediata.

¿Cómo prevenir el síndrome de intestino irritable?

Es difícil prevenir  el síndrome del intestino irritable cuando ya está diagnosticado.

Es más fácil controlar sus efectos una vez que se han producido tomando  medicamentos  o  suplementos  para contrarrestar el dolor o adoptando técnicas como  la relajación o  la actividad deportiva  para afrontar mejor los momentos más agudos de la enfermedad.

Para muchas personas las especias o hierbas como el jengibre, la menta y la manzanilla pueden ayudar a aliviar parcialmente los síntomas del síndrome. El estilo de vida también puede ser un aliado: la actividad física constante ayuda a reducir el estrés, uno de los posibles desencadenantes del síndrome de intestino irritable.

Sin embargo, cada paciente tiene su propia tolerancia individual a los alimentos, por lo que es bueno confiar en el consejo del gastroenterólogo y el nutricionista para recibir las indicaciones más adecuadas para tu dieta.

Tratamientos para síndrome del intestino irritable

La terapia del síndrome del intestino irritable es sintomática y no podría ser de otra manera, dado que aún se desconocen las causas desencadenantes.

Si la terapia es sintomática, los objetivos terapéuticos serán principalmente la reducción de los síntomas y la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

La gravedad de la afección afecta en gran medida la elección de los tratamientos adoptados.

De hecho, en casos clínicos menos graves, los médicos consideran suficiente:

  1. El uso de una terapia antiestrés eficaz.
  2. La práctica constante de ejercicio físico.
  3. Un descanso nocturno adecuado.
  4. La adopción de un plan dietético que excluya todos esos alimentos sospechosos de causar la aparición de síntomas típicos de colon irritable.

En cambio, en casos clínicos moderados-graves, los médicos consideran imprescindible añadir a los citados remedios una terapia farmacológica y, en ocasiones, incluso psicoterapia.

Cada tratamiento debe ser personalizado. Las opciones de tratamiento pueden incluir:

  • Aumente la fibra en su dieta: coma más frutas, verduras, granos y nueces.
  • Beba mucha agua: ocho vasos por día.
  • Evite la cafeína (del café, chocolate, tés y refrescos).
  • Limite el queso y la leche. La intolerancia a la lactosa es más común en personas con SII. Asegúrese de obtener calcio de otras fuentes, como brócoli, espinacas, salmón o suplementos.
  • Prueba la dieta baja en FODMAP , un plan de alimentación que puede ayudar a mejorar los síntomas.
  • Haga ejercicio con regularidad.
  • Tratamiento especializado con fármacos enfocados a mejorar los movimientos intestinales, entre otros, los cuales deben ser prescritos por un especialista.