No solo el riesgo está del lado del paciente

Como lo han dicho las estadísticas,  la mayoría de la población desarrollará una COVID-19 leve, aunque el temor de la complicación severa siempre está presente, sobre todo en aquellos con conocidos factores.  La admisión de un ser querido en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) genera  estrés psicológico agudo sobre los miembros de la familia del paciente. Esta situación puede ser mas frecuente en esta época de COVID-19, en especial en los casos con enfermedad severa.

Más allá de la probabilidad de contagiarnos con la infección viral, además de lo que esto puede ocasionar, existen otros riesgos en estas situaciones que pueden afectar nuestra salud,  de forma inadvertida.

Síndrome post-cuidados intensivos del familiar

Aproximadamente la mitad de los miembros de la familia de un paciente críticamente enfermo experimentan síntomas de estrés postraumático, ansiedad y depresión, que han sido denominados como «Síndrome post-cuidados intensivos en el familiar”.  

Pero esta es una situación diferente, y para muchos una situación más compleja. La incertidumbre de esta nueva enfermedad viral por SARS-Cov-2,  hace que este síndrome post cuidados intensivos en el familiar tenga una nueva versión.

La mayoría de las veces pensamos que las investigaciones se basan exclusivamente en las enfermedades, uso de medicamentos,  métodos diagnóstico, etc; pero en el mundo de la investigación también surgen conocimientos y evidencias colaterales al enfoque de una enfermedad o situación determinada, como es el caso de analizar las consecuencias que puede tener una patología o situación de un paciente en la salud de su familiar.

Al revisar datos de investigaciones, se ha demostrado una asociación significativa entre el estrés psicológico agudo experimentado por los miembros de la familia durante la estadía del paciente en UCI y mayores riesgos de eventos cardiovasculares en ellos.

¿Que dice la evidencia y que plantea nuestra realidad?

La unidad de cuidados intensivos es un escenario donde la muerte es común diariamente, y los familiares de pacientes con afecciones potencialmente mortales como es el caso de COVID-19 severo, son sometidos a tomar decisiones muy difíciles, que pueden implicar el soporte vital a su ser querido.

En este contexto, se ha planteado que la admisión en la UCI de un paciente, genera en el familiar un mayor riesgo de eventos cardiovasculares a corto plazo. Según los datos reportados en un estudio japonés  Risk of Cardiovascular Events After Spouse’s ICU Admission, de parejas casadas de pacientes del Japan Medical Data Center (JMDC), los cónyuges de aquellos en UCI tenían más probabilidades de ser diagnosticado con hipertensión, diabetes mellitus e hiperlipidemia (elevación de colesterol y triglicéridos),  luego de la dura experiencia.

De igual manera se observó que estos familiares (cónyuges) acudieron con mayor frecuencia a evaluaciones médicas  por enfermedades cardiovasculares,  luego de 1 a 4 semanas después de la admisión a la UCI, comparado con aquellos que no tenían familiares internados en UCI.

Una variante de este tipo de situaciones existe en nuestra realidad actual. La distancia física, la prohibición del contacto físico, y el apoyo familiar remoto, son condicionantes implacables para el familiar más cercano al paciente, lo cual acentúa más la amarga experiencia.

Situaciones que nos hacen más vulnerables

Además del aumento del estrés psicológico y modificaciones de los hábitos durante estos momentos de dificultad (como alteraciones del sueño, alteración de la alimentación y en algunos casos excesos nocivos de tabaco y alcohol, o incumplimiento de tratamientos crónicos), también se dan estas condiciones que pueden debilitar el sistema inmunológico, haciéndonos más vulnerables.  Los familiares de los pacientes de la UCI adicionalmente tienen el estrés de la toma de decisiones y la carga del cuidado. 

Por lo  tanto, el estrés psicológico agudo entre los familiares de los pacientes UCI con COVID-19 puede exponerlos a mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, adicional al riesgo que implica la infección viral.

Mirar el entorno del paciente

Los  hallazgos de este estudio japonés, destacan el potencial objetivo a mejorar la atención  de los miembros de la familia de los pacientes que están en  UCI.

Las directrices actuales en ciertas políticas sanitarias para el cuidado de los familiares de los pacientes de la UCI principalmente se centran en la salud mental, y no existe entre estos cuidados el examen físico de estos miembros de la familia en riesgos, sumado a que en muchos casos son portadores de factores de riesgo previos.       

¿Qué hacer para que esta situación no  condicione  mayor riesgo de enfermarme?

Es normal sentirse triste, angustiado, preocupado, confundido, asustado o enojado durante esta situación familiar ante esta pandemia,  por lo cual le compartimos algunos mensajes claves para la salud mental ofrecido por la OPS/OMS Venezuela durante la pandemia COVID-19:

  • La salud de su familiar en UCI está en manos de personas capacitadas para su cuidado. Cuide usted de la suya
  • Protéjase a usted mismo en la medida de lo posible
  • En los momentos más difíciles de esta situación, preste atención a sus propias necesidades y sentimientos.
  • Minimice el tiempo que dedica a mirar, leer o escuchar noticias que le causen ansiedad o angustia.
  • Evite escuchar o seguir los rumores que le hagan sentir incómodo y procure aquellos con contenido positivo, alegres y entretenidos en la medida que su estado emocional lo permita.
  • Trate de mantener sus rutinas personales diarias, como el sueño, la higiene personal, los horarios de alimentación, así como el cumplimiento de sus tratamientos.
  • Realice actividades saludables que encuentre relajante, practique unos minutos de actividad física regularmente y consuma alimentos saludables.

Si desea acceder a más información ingrese al siguiente link: sobrellevar el estrés ante el COVID-19

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