El tejido gastrointestinal es una barrera de contacto muy amplia, altamente expuesta a una enorme carga antigénica que permanentemente está estimulando las células inmunes presentes en ella, favoreciendo su proliferación y diferenciación. La transformación maligna de las células inmunes, específicamente las células linfoides, es un evento infrecuente. Este se asocia a múltiples factores de riesgo y se manifiesta con presentaciones clínicas muy inespecíficas.

El linfoma gastrointestinal contribuye con menos del 4% de las neoplasias del tubo digestivo, pero este es el primer órgano extra ganglionar en el cual se suelen presentar los linfomas, especialmente a nivel gástrico.

Las neoplasias del tejido linfoide asociado a mucosas (MALT, por sus siglas en inglés o MALToma) suelen ser la variedad histológica de presentación más frecuente, en casi todos los segmentos del tubo digestivo y no es infrecuente que se asocien a la estimulación de infecciones bacterianas como H. pylori. Desde el punto de vista endoscópico pueden observarse como un engrosamiento de los pliegues gástricos, sugestivos de hipertrofia, lesiones ulceradas a lesiones oxofíticas. Los linfomas de células B grandes, que siguen en frecuencia a los MALTomas, también se han asociado a la infección por H. pylori. Clínicamente se comportan como los primeros y endoscópicamente también pueden observarse como un engrosamiento de la mucosa o una masa polipoide.

Los MALTomas pueden afectar a la vesícula y las vías biliares, especialmente el hilio, semejando un colangiocarcinoma o a la colangitis esclerosante primaria, la verdadera patología se descubre tras la cirugía. A nivel intestinal, la zona de predilección de los linfomas la constituyen el íleo, donde la variedad de subtipos de neoplasias linfoides es mucho mayor que en el resto del tubo digestivo, ejemplo de ello es la frecuencia de aparición de linfomas de células del manto y linfomas T.

Síntomas y tratamiento

Los síntomas suelen ser muy inespecíficos,  lo más frecuente es que los síntomas digestivos no se acompañen de los llamados síntomas B. La dispepsia, la disfagia y la diarrea suelen ser las manifestaciones más tempranas de estas neoplasias. De ahí la razón por la cual el linfoma gastrointestinal es llamado el imitador.

Más del 70% de los pacientes con linfomas MALT en etapa temprana que están asociados con la infección por H. pylori pueden lograr la remisión solo con terapia de erradicación triple o cuádruple. La radioterapia y la quimioterapia están reservadas para tumores avanzados y no respondedores. La ubicación del tumor, etnia del paciente, profundidad de la invasión y las características moleculares de la lesión influyen en las tasas de respuesta.

Le invitamos a leer una breve revisión sobre los mismos publicada en la revista British Medical Journal Gastroenterology el 13 de septiembre. (Artículo libre aquí)

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