La alegría es un sentimiento que se produce en el cuerpo humano por algún suceso que genera un buen estado de ánimo, risa o sonrisa. En este proceso, interviene un neurotransmisor llamado serotonina, también conocido como la hormona de la felicidad, que produce sensaciones de bienestar, relajación, satisfacción, aumenta la concentración y la autoestima.

Se entiende como alegría a ese sentimiento positivo que, aunque no necesariamente se demuestra de la misma manera, todas las personas son capaces de sentir. La sonrisa, las risas y los abrazos llenos de júbilo son solo algunas de las formas en las que se puede manifestar.

Relación entre la alegría y la salud

Una óptima salud mental debe estar englobada por tres factores importantes como los son el bienestar emocional, psicológico y social de la persona. De estos tres depende el pensamiento, los sentimientos y la forma en la que se enfrenta la vida. Doctores como Kiecolt-Glaser (Directora del Instituto de Investigación de Medicina del Comportamiento de la Universidad de Ohio) y Francisco Palmero (Profesor del Departamento de Psicología Básica y Clínica y Psicobiología de la Universidad Jaume I) han detectado que las emociones negativas y positivas influyen directamente en la salud física del ser humano.

Una forma de estar saludables es cuidando conscientemente las actitudes debido a que tener pensamientos pesimistas y ser agresivos ante cualquier evento o circunstancia de la cotidianidad pueden verse reflejados de manera perjudicial en muchos aspectos sociales, familiares y laborales e incluso impedir el alcance de metas o proyectos de gran importancia, produciendo sentimientos de frustración, desesperanza y tristeza.

La alegría es un estado de ánimo intermitente en el ser humano

La alegría es un estado de júbilo pasajero potenciado por un estímulo que puede ser propiciado por un regalo, una buena noticia, una sorpresa, entre otros, pero la prolongación de este sentimiento es lo que se denomina felicidad.

Los sentimientos, según Ciompi (Director de formación en Psiquiatría Social del Hospital Clínico Universitario de la Universidad de Berna), juegan un papel importante en cualquier acontecimiento psíquico y social del ser humano. Estos sentimientos varían según los estímulos que se reciben y se puede pasar de la alegría a la tristeza muy fácilmente; todos estos son necesarios y cumplen una función en la salud mental del individuo, siendo lo más importante el buen manejo y control del momento.

Inteligencia emocional ante las dificultades

Los sentimientos son inherentes al ser humano. El amor, la rabia, la tristeza, la alegría son emociones que forman la personalidad del individuo. Estos intervienen en todos los momentos de la vida. Cuando surgen situaciones fuera de la zona de confort, está en cada quien tener la capacidad de reconocer estos sentimientos con inteligencia emocional para guiar el pensamiento y el comportamiento en una dirección que resulte favorable.

La inteligencia emocional deriva de la motivación personal, controlar impulsos y estados de ánimo, capacidad de motivación, superar las frustraciones y la capacidad de confiar y empatizar con otros. La empatía permite comprender mejor las acciones y pensamientos del otro, esto facilita el ayudar o motivar a alguien cuando atraviesa un momento de dificultad.

Día Mundial de la Alegría

Desde el año 2010 se conmemora el 1 de agosto como el Día Mundial de la Alegría por iniciativa del colombiano Alfonso Becerra, con el objetivo de reflexionar sobre la importancia de este sentimiento.

Sentirte bien contigo mismo, con lo que haces, con tus sueños y metas, es allí donde reside la verdadera felicidad. Cuando la persona se siente bien internamente es capaz de proyectar ese bienestar a su entorno debido a que siempre tiene una actitud positiva y enfrenta las circunstancias difíciles con buen ánimo y optimismo. Para lograr ese estilo de vida es necesario detectar cuál es el evento que genera ese sentir de dicha y procurar vivirlo todos los días o al menos de manera constante.

La alegría es contagiosa y realmente no está asociada a bienes materiales, sino por el contrario consiste en apreciar y valorar cada detalle de la vida. Compartir con familiares, amigos, incluso mascotas, puede tener un efecto favorable en tus emociones. Cuando se siente felicidad se puede ser promotor de sonrisas y buen trato con todo aquel que se encuentre alrededor.

¡Aunque no se demuestra de la misma manera, la felicidad es una decisión y todas las personas tienen la capacidad de serlo!