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Hiperémesis gravídica: vómitos frecuentes en el embarazo

El embarazo es un proceso lleno de cambios hormonales y fisiológicos que pueden generar incertidumbre en la mujer gestante. Las náuseas son parte normal de este periodo, pero si estás lidiando con vómitos mucho más frecuentes e intensos, que no te permiten continuar con tu rutina diaria, es posible que estés experimentando una condición llamada hiperémesis gravídica.

En esta guía encontrarás información sobre las causas y riesgos de la hiperémesis gravídica, y cómo controlarla para promover el bienestar físico y emocional durante el embarazo.

¿Qué es la hiperémesis gravídica?

Son las náuseas y vómitos continuos y severos durante el embarazo. Esta patología no solo causa malestar e interrumpe la cotidianidad de la paciente, sino que evita que pueda retener alimentos y líquidos, lo que genera un desequilibrio electrolítico y deshidratación.

De acuerdo con la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, aproximadamente el 80% de las embarazadas experimentan náuseas al inicio de la gestación, que suelen desaparecer entre las 16 y 18 semanas. 

De este total, entre 0,3% y 3,6% de las mujeres embarazadas padecen de vómitos extremos. Aunque se trata de una complicación poco frecuente, es fundamental validar sus experiencias y atender el cuadro con rigurosidad y empatía.

Náuseas en el embarazo ¿Cuáles son sus causas?

Las náuseas que experimentan las mujeres en estado de gestación son muy comunes y son provocadas por diversos factores.  Entre las causas principales se encuentran los cambios hormonales, niveles bajos de azúcar en la sangre al comienzo de la gestación, cambio del tránsito intestinal (proceso de desplazamiento de los alimentos por el tracto digestivo), y el aumento de la sensibilidad a olores y sabores.

Asimismo, por efecto hormonal, algunas pacientes perciben un cambio en la salivación o en el sabor de su saliva que puede generar incomodidad.

La mayoría de las mujeres embarazadas experimentan náuseas, y aproximadamente una de cada tres presenta vómitos. A esta sensación de asqueo se le conoce como náuseas matutinas, pero pueden ocurrir en cualquier momento del día.

Vómitos en el embarazo ¿Cuándo preocuparse?

Si las náuseas y vómitos se convierten en cuadro extremo durante la gestación, es decir, en hiperémesis gravídica, es momento de darle la atención adecuada con acompañamiento médico.

La hiperémesis gravídica compromete la tolerancia de la vía oral, la embarazada no puede ingerir una cantidad adecuada de líquidos y alimentos, y esto a su vez genera un cuadro de deshidratación severa, pérdida de peso y posibles efectos neurológicos por deficiencias de vitaminas y electrolitos. 

Además, los vómitos persistentes pueden impactar en el estado de ánimo y la calidad de vida de la paciente.

Es importante actuar con un diagnóstico y tratamiento oportuno para prevenir esta situación crítica que puede afectar la condición física y la vida de la paciente y del bebé en proceso de desarrollo. 

¿Cuánto puede durar la hiperémesis gravídica?

La hiperémesis gravídica se presenta comúnmente en el primer trimestre del embarazo. Alrededor de la semana 14, la paciente empieza a sentirse mejor. 

Los vómitos severos ocurren por lo general en ese lapso inicial debido a que los cambios hormonales rápidos y abruptos tienen un impacto mucho más intenso sobre algunas gestantes.

Esta mejoría en la semana 14 se experimenta tanto en la condición de hiperémesis gravídica como en las náuseas leves. Sin embargo, algunas mujeres pueden padecer vómitos moderados durante todo el embarazo.

¿Qué hacer en caso de hiperémesis gravídica?

Lo primero que debes hacer si empiezas a notar que las náuseas y los vómitos son más graves de lo común, o si experimentas algún síntoma como deshidratación, mucha más salivación de lo normal o pérdida de peso, es consultar a tu médico tratante.

Una vez que el especialista haya realizado las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico de hiperémesis gravídica, iniciará el tratamiento que puede incluir:

  • Comer porciones más pequeñas cada una o dos horas.
  • Administración de suplementos vitamínicos.
  • Aumentar el consumo de proteínas.
  • Comer alimentos secos, salados y blandos.
  • Beber abundante agua cuando no se tengan náuseas, e hidratarse con bebidas con electrolitos.
  • Evitar estímulos sensoriales que puedan desencadenar las náuseas, como ciertos olores intensos, ruidos o luces parpadeantes.
  • Si los vómitos graves no mejoran con estas medidas, se empieza el tratamiento farmacológico.

¿Qué puede comer una mujer con hiperémesis gravídica?

Los cambios en la alimentación son la principal recomendación para comenzar a controlar la hiperémesis gravídica. 

Es posible que tu obstetra te recomiende comer estos alimentos para mejorar los vómitos:

  • Galletas saladas, especialmente antes de levantarte de la cama e iniciar tus actividades.
  • Alimentos secos y blandos como puré de papa sin mantequilla ni leche, verduras hervidas.
  • Carne magra, como pollo a la plancha o al vapor.
  • Frutas no ácidas.
  • Alimentos blandos y fáciles de digerir, como gelatinas y yogures.
  • Algunos frutos secos sin sal, de textura suave y en pequeñas cantidades.
  • Es recomendable evitar alimentos grasosos, picantes o muy condimentados.

¿Qué bebidas ayudan con la hiperémesis?

La hidratación es otro factor clave para el tratamiento de la hiperémesis gravídica. Algunas bebidas que ayudan a aliviar este malestar son:

  • Hidratarse con dos litros de agua durante el día. Se recomienda beber cuando no se sientan náuseas.
  • Bebidas con electrolitos, como el agua de coco y sueros de rehidratación oral.
  • Té de jengibre.
  • Refrescos con poco gas.
  • Se sugiere tomar sorbos pequeños y beber líquidos 30 minutos antes de ingerir alimentos.

Ondansetrón en el embarazo

El ondansetrón es un medicamento antiemético, es decir, que se utiliza para controlar los vómitos. Una de sus ramas de acción es el uso ginecobstétrico.

Cuando se trata de embarazos, el ondansetrón se receta como segunda línea de acción para tratar los síntomas y evitar complicaciones causadas por la hiperémesis gravídica. 

Si la gestante presenta vómitos extremos, en primer lugar, el médico obstetra sugerirá cambios en su alimentación. 

De no haber mejora, por lo general iniciará el tratamiento farmacológico con doxilamina y piridoxina, y antihistamínicos. Si estos fármacos no funcionan, el especialista puede empezar a administrar ondansetrón junto al cambio dietético.

¿Cómo se administra el ondansetrón durante el embarazo?

La dosis de ondansetrón durante el período de gestación depende de la respuesta de la paciente. Es común iniciar con una dosis pequeña de 4 u 8 miligramos cada ocho horas, siempre que sea recetado por un ginecobstetra.

Mientras que un ondansetrón de 8 miligramos es suficiente para algunas embarazadas para tolerar el día sin malestar de vómitos, es posible que otras pacientes necesiten tomar el fármaco cada ocho horas para evitar sentir náuseas.

En caso de que la gestante no experimente mejoras con la tableta o el comprimido orodispersable de ondansetrón, se administra el tratamiento endovenoso.

¿Existen riesgos al utilizar ondansetrón durante el embarazo?

El ondansetrón es un medicamento categoría B, según la U.S. Food and Drug Administration (FDA). Es decir, no representa una alteración significativa al usarlo durante el embarazo.

Si bien existe un efecto teórico teratogénico (malformaciones), estudios muestran que el porcentaje de efectos adversos es estadísticamente no significativo.

¿Qué son medicamentos categoría B según la FDA?

Los medicamentos categoría B según la FDA implican un riesgo muy bajo. Esta clasificación significa que los estudios de dichos fármacos en animales, con dosis mucho más altas, no mostraron riesgo para el feto, aunque no hay estudios adecuados y bien controlados en embarazos humanos.

Recomendaciones generales para las mujeres embarazadas

Un embarazo saludable es esencial para el bienestar de la madre y su bebé en desarrollo. Estas son algunas recomendaciones generales para las mujeres gestantes:

  • En primer lugar, cuando una familia planifica un embarazo, se recomienda tener una consulta preconcepcional con el médico. En esta sesión, la paciente acude a su ginecólogo para informar que ella y su pareja decidieron buscar el embarazo y quieren las mejores condiciones físicas, nutricionales y mentales. El médico evalúa los antecedentes de salud de la mujer y su estado físico, le receta ácido fólico antes del embarazo y recomienda algunos cambios en su dieta y estilo de vida.
  • Una vez que la paciente ya está embarazada, es importante que acuda con regularidad a las citas de control prenatal para seguir las indicaciones de su médico sobre alimentación, ejercicio físico, nutrición e hidratación.
  • Las visitas regulares al ginecobstetra también son clave para el despistaje de enfermedades infecciosas, patologías como la preeclampsia y otras complicaciones asociadas al embarazo.

Ten presente que cada embarazo es único, por lo que es importante consultar a tu médico ante cualquier malestar o cambio significativo en tu dieta o rutina.

Autor

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Dirección Médica de Laboratorios Farma y Gerencia de Asuntos Regulatorios

Material revisado por equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, conformado por Médicos Internistas, Hematólogos, Anestesiólogos.
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