En la actualidad existe una importante tendencia en el crecimiento de la población de adultos mayores en todas las sociedades. Por ello, nos pareció importante compartir con Usted, estimado Dr. (a), un interesante artículo de revisión sobre la contribución de las enfermedades vasculares en la génesis de los procesos neurodegenerativos, publicado recientemente en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology(ver aquí). En el mismo se señala que la demencia vascular es la segunda causa de demencia, después de la enfermedad de Alzheimer. Su prevalencia estimada es de 30% de los casos de demencia en países en vías de desarrollo. Estas aproximaciones estadísticas se centran en la demencia vascular como consecuencia de eventos cerebrovasculares documentados por imágenes o manifestaciones clínicas. Los autores señalan que:

  • Es importante realizar el abordaje de los factores de riesgo que disminuyan la potencial ocurrencia de accidentes cerebrovasculares. Adicional a todas las complicaciones asociadas, hasta 40% de los pacientes están en riesgo de desarrollar demencia, lo cual dependerá de la localización y gravedad de la lesión. El riesgo se extiende a muchos años después del evento.
  • Los factores de riesgo modificables y controlables como la hipertensión arterial, diabetes, dislipidemia, obesidad y tabaquismo, que afectan directamente al endotelio, son la base patogénica que induce el daño vascular. Se ha descubierto que varios de estos factores de riesgo, en especial la obesidad y la hipertensión, son particularmente perjudiciales para la salud del cerebro cuando están presentes desde la mediana edad.
  • Deben entenderse los eventos vasculares como “el puente” entre la demencia y la hipertensión, diabetes, obesidad y dislipidemia. Estas explican 25% de las demencias y afectan los vasos pequeños.
  • La prevención primaria temprana es muy importante. La prevención secundaria, con el manejo estricto del riesgo cardiovascular, no ha demostrado ser beneficiosa para la preservación de la capacidad cognitiva en los pacientes después de un ataque isquémico transitorio o evento cerebrovascular.
  • El espectro de patologías vasculares involucradas en la demencia se ha ampliado desde el accidente cerebrovascular clínico a las lesiones inicialmente más encubiertas. Estas incluyen las hiperintensidades de la sustancia blanca, las micro hemorragias cerebrales, los micro-infartos y el daño en los espacios perivasculares.
  • Cuando se estudia un paciente con demencia, se requiere la investigación de la misma sin suposiciones de su causa. En efecto, se corre el riesgo de excluir o dar irrelevancia a factores potencialmente contribuyentes como la hipertensión o la diabetes. Se ha observado que en el momento del fallecimiento hasta 78% de los pacientes con demencia presentaban estas dos enfermedades.
  • La prevención del accidente cerebrovascular sigue ocupando un lugar importante en la prevención de la demencia. Sin embargo, detener el progreso de una patología vascular más amplia, especialmente de las arteriolas y los capilares, es el desafío más importante para controlar el lado vascular del deterioro cognitivo.

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