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En este artículo abordaremos el tema del aumento preocupante de los jóvenes con diabetes.

La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza porque el organismo no es capaz de regular los niveles de azúcar en la sangre de manera adecuada. A las personas que presentan diabetes se les conoce como diabéticos. Existen dos razones principales por las que ocurre la diabetes:

  1. La hormona encargada de facilitar la disminución del azúcar o glucosa en la sangre, llamada insulina, no se produce adecuadamente.
  2. Los tejidos corporales no responden a la insulina, por lo tanto, aunque ella esté presente, falla en reducir la glucosa. Con el tiempo comienza a disminuir la producción de insulina, empeorando la situación de las personas enfermas.

¿Qué está pasando últimamente?

En la década de los 80 la diabetes afectaba a casi 108 millones de personas  en el mundo (1). Como casi 90% de ellos habían desarrollado diabetes a lo largo de su vida por fallas en la respuesta de los tejidos a la insulina (diabetes tipo 2), entonces, la mayoría eran adultos mayores de 40 años. Para el año 2015, la diabetes está presente en más de 422 millones de personas. Además, se ha observado un preocupante incremento de jóvenes entre 10 y 20 años con diabetes tipo 2. El crecimiento de la diabetes como problema de salud afecta a todos los países. En Venezuela, un estudio respaldado por la Sociedad Venezolana de Medicina Interna ha reportado que la diabetes afecta a 11% de los venezolanos y casi 35% está en riesgo de padecerla.

Es importante mencionar que, aunque hay diferencias significativas desde el punto de vista socio económico entre Estados Unidos y países Latinoamericanos como el nuestro, en relación a la diabetes como problema de salud y sus complicaciones, el comportamiento ha sido similar. Con respecto a lo anterior, el Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica (Evescamdemostró que la prevalencia de diabetes en Venezuela es elevada, así como el riesgo de progresión a la misma.

El incremento en la prevalencia de diabetes en menores de 20 años ha sido alarmante. Esto resulta en una nueva cohorte de adultos jóvenes con tasas potencialmente más altas de morbilidad en edades más tempranas. Hay que considerar que la enfermedad se comporta peor cuanto más temprano comienza. Por lo tanto, se esperan complicaciones cardiovasculares, discapacidad y acortamiento en la expectativa de vida en una proporción importante de población joven.

¿Qué órganos son afectados por la diabetes?

La elevación permanente de azúcar en la sangre provoca daños a varios tejidos del cuerpo, especialmente a los vasos sanguíneos y al corazón, incrementando el riesgo de padecer infartos, por lo cual se considera que la diabetes es una enfermedad cardiovascular.

Otros órganos especialmente afectados son los riñones. Esto provoca que la diabetes sea la segunda causa de daño renal permanente, después de la hipertensión arterial. La diabetes también afecta la visión, provocando ceguera;  el tejido nervioso, con alteraciones de la sensibilidad; y los vasos que llevan sangre a las extremidades, comprometiendo el flujo adecuado de sangre a las piernas, es así como la diabetes también es la primera causa de amputaciones no provocadas por accidentes.

Aunque estas complicaciones aparecerán gradualmente en los diabéticos que no tengan un control adecuado, en las personas jóvenes dichas alteraciones son peores.

Mientras más joven se es cuando aparece la diabetes, más tiempo se vive con glucosa elevada en la sangre.

La presencia de diabetes entre los adolescentes y los adultos jóvenes aumenta su exposición a la glucosa elevada por más tiempo a lo largo de la vida. Teniendo en consideración que el organismo no ha tenido tiempo de adaptarse a algunas situaciones, entonces los daños comienzan más temprano.

Las complicaciones que antes veíamos en adultos mayores de 60 años, quienes comenzaron a presentar diabetes a los 40, ahora las veremos en adultos entre 30 y 40 años de edad.

En comparación con los adultos mayores, los diabéticos jóvenes  pueden ser menos conscientes de la gravedad del problema. Esto puede conducir a un mal manejo de todos los factores de riesgo que se relacionan con la enfermedad.

Cinco consecuencias de ser diabéticos desde la juventud

  • Comportamiento más agresivo de la enfermedad, con mayor propensión de llegar a requerir insulina más temprano que los diabéticos mayores (2)
  • Aumenta el riesgo de sufrir del corazón antes de los 40 años
  • Se incrementa la probabilidad de daño renal con necesidad de diálisis
  • Discapacidades por ceguera, amputaciones o daño nervioso siendo jóvenes
  • Disminución de la esperanza de vida.

Un estudio reciente reveló que los adultos jóvenes con diabetes tienen un peor nivel de riesgo cardíaco y metabólico que los jóvenes sin diabetes, presentando casi el doble de probabilidades de tener obesidad, lípidos elevados (colesterol y triglicéridos) e hipertensión. Además suelen realizar menos actividad física y tienden a tener dietas menos saludables (3) .

La diabetes ha sido establecida como una de las mayores epidemias mundiales, y junto a la hipertensión arterial causa más muertos que las guerras actuales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tomado parte y ofrece informes con una visión general de la enfermedad y las intervenciones disponibles para prevenirla y tratarla. Además sugiere recomendaciones para los gobiernos, las personas y la sociedad civil.

Uno de los principales enfoques es atacar el problema de sobrepeso y obesidad, que están vinculados a la aparición de diabetes tipo 2. Para ello, la OMS recomienda fomentar la dieta saludable y la actividad física regular.

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¿Por qué el ejercicio y la actividad física son beneficiosos para los pacientes de diabetes tipo 2?

Según la federación internacional de diabetes (FID), existen alrededor de 463 millones de personas en el mundo que padecen diabetes. En Venezuela las cifras son aún más alarmantes, el  34.3% de la población tiene prediabetes y 12.4% es diabética.

Sin embargo, en el caso del diabetes tipo 2, estas personas se podrían ver altamente beneficiadas por el ejercicio.

De acuerdo con la OMS, la buena alimentación y actividad física pueden tratar, prevenir y retrasar las complicaciones de la diabetes tipo 2 porque:

Disminuye el nivel de glucosa en la sangre

Durante el ejercicio físico el organismo sube el consumo de oxígeno considerablemente. Esto genera un aumento en el consumo de energía de los músculos, es decir, se utiliza la glucosa que se encuentra en exceso.

Aumenta la sensibilidad de la insulina

La sensibilidad de la insulina reduce los niveles de glucosa en la sangre al estimular su consumo  y suprimir la producción hepática de glucosa. Este efecto puede durar días.

Te hace bajar de peso y evita la obesidad

El sobrepeso y la obesidad son comunes en personas que padecen diabetes. Realizar ejercicio puede quemar grasas y fortalecer tus músculos.

Mejora la presión arterial

La hipertensión está asociada con la resistencia a la insulina. La actividad física puede ayudar a contrarrestar este efecto.

Reduce la necesidad de tomar medicamentos que aumentan la insulina

Ya que el ejercicio físico ayuda a disminuir los niveles de glucosa en tu sangre de forma natural, puede eliminar la necesidad de consumir algunos medicamentos, siempre y cuando sea indicado por un médico.

Previene enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares como la insuficiencia cardíaca y el infarto pueden ser de los efectos más preocupantes para una persona diabética. El ejercicio puede reducir las probabilidades de padecer una de estas enfermedades.

Genera bienestar mental

Hacer ejercicio puede ayudar a combatir la ansiedad, el estrés y la depresión. Además, tiene efectos positivos en el autoestima.

Disminuye el riesgo de fracturas en los huesos y lesiones

La diabetes puede causar enfermedades óseas como la osteoporosis y debilidad muscular, aumentando el riesgo de lesiones graves. El ejercicio puede ayudar a fortalecer los huesos y músculos.

¿Cómo empezar a hacer ejercicio?

Incorporar el ejercicio físico a la rutina puede ser sumamente complicado si no estás acostumbrado. Estos son algunos tips que puedes seguir para comenzar a ejercitarte y a transformar la actividad física en un hábito.

  • Planifica tu rutina con un profesional: la Asociación americana de diabetes (ADA) y el Colegio americano de medicina deportiva (ACSM), recomiendan una evaluación con un profesional antes de iniciar una rutina de ejercicio. En ciertos casos la actividad física no supervisada puede causar complicaciones en el tratamiento de la diabetes.
  • Escoge algo que te guste: aunque existen ciertos ejercicios más efectivos para tratar el diabetes, intenta escoger una rutina que puedas disfrutar. Hacer ejercicio es mucho más difícil si no te gusta la actividad que estás realizando.
  • Empieza poco a poco: si no estás acostumbrado a la actividad física, no tengas miedo de comenzar con ejercicios fáciles. Concéntrate en objetivos pequeños y accesibles, lo importante es que aumentes la intensidad gradualmente hasta llegar a tu meta.
  • Mide tu progreso: registra todos los avances que hagas desde el día uno, esto te va a motivar a seguir adelante y alcanzar tus metas.
  • Concéntrate en una meta: los resultados físicos pueden tardar en llegar, así que enfócate en una meta que sabes que puedes cumplir, como correr cierta cantidad de metros, no perder la consistencia por un mes, etc.

Recuerda que además del ejercicio es importante mantener una buena dieta, y en ciertos casos tratamientos médicos.

¿Cuánto ejercicio debe hacer un diabético tipo 2?

A la hora de planificar tu rutina de ejercicio vas a tener que decidir cuánto tiempo le vas a dedicar. Dependiendo de qué rutina estés haciendo la cantidad podría variar.

Sin embargo, múltiples fuentes como la asociación americana de diabetes (ADA), la Asociación latinoamericana de diabetes (ALAD) coinciden en que alrededor de 150 minutos semanales son recomendables para pacientes de diabetes tipo 2.

Si esta cifra te parece muy elevada, no te preocupes. Lo ideal es comenzar con una cantidad de tiempo más adecuada para ti y empezar a incrementar la intensidad y frecuencia gradualmente.

La ALAD también recomienda considerar estas tres metas:

  1. Abandona tus hábitos sedentarios: realiza alguna actividad física sencilla diariamente, como caminatas.
  2. Comienza a ejecutar tu rutina: empieza a hacer ejercicios alrededor de 3 veces a la semana con una duración de 20-30 minutos.
  3. Aumenta la frecuencia e intensidad: intenta hacer alrededor de 20 a 30 minutos diarios con uno o dos días de descanso por semana.

Una vez que empieces a realizar tu rutina, no olvides que siempre debes tener un período de calentamiento y estiramiento para garantizar la efectividad.

¿Cuál es la mejor hora para hacer ejercicio para un diabético?

Aunque no parezca, la hora del día que escojas para hacer ejercicio puede afectarte de maneras distintas.

Lo más importante de todo es cumplir con tu rutina diariamente, no importa que hora sea, pero aun así deberías estar consciente de los efectos.

Cuando dormimos nuestro cuerpo libera hormonas que aumentan la producción de glucosa, así que cuando despertamos nuestros niveles de azúcar en la sangre están particularmente altos.

Hacer ejercicio en la mañana te puede ayudar a subir tus niveles de insulina y contrarrestar este efecto. Además de esto, durante estas horas suele haber menos compromisos y actividades, lo cual facilita la incorporación del ejercicio a la rutina.

Por otro lado, si no eres una persona tempranera, hacer ejercicios en la tarde también tiene algunos beneficios, ya que, durante estas horas la temperatura corporal y el nivel de hormonas están en su punto más alto, lo cual te puede permitir exigirte más y conseguir mejores resultados.

La actividad física después de comer específicamente tiene el beneficio de contrarrestar el exceso de glucosa que se produce en las horas siguientes a la ingesta de alimentos.

¿Qué tipo de ejercicios puede hacer una persona con diabetes tipo 2?

Aunque lo más importante sea tener constancia con tu rutina, existe un tipo de ejercicios que resulta más efectivo a la hora de tratar la diabetes: los ejercicios aeróbicos.

Los ejercicios de tipo aeróbico consisten en actividades de intensidad mediana o baja, realizadas durante un periodo de tiempo largo, sin utilizar peso y de forma rítmica.

Se caracterizan por aumentar la frecuencia respiratoria y cardíaca, debido a que todos los músculos del cuerpo necesitan oxígeno por un período de tiempo sostenido. Algunos ejercicios aeróbicos que podrías realizar son:

  • Ciclismo.
  • Correr.
  • Senderismo.
  • Baile.
  • Natación.

Según los especialistas en endocrinología José Hernández Rodríguez y Manuel Emiliano Licea Puig, los ejercicios aeróbicos generan un “aumento de la utilización de glucosa por el músculo” y “mejoría de la sensibilidad a la insulina”, lo cual consigue la disminución del nivel de azúcar en la sangre con más efectividad que otros ejercicios.

Además de esto, destacan que estos ejercicios “aumentan el gasto energético y la pérdida de grasa”, lo cual ayuda a bajar de peso y a controlar la obesidad. Todos estos beneficios son específicamente efectivos para tratar la diabetes tipo 2. Por otro lado, además de los ejercicios aeróbicos, los ejercicios flexibilizantes como yoga o pilates pueden realizarse complementariamente, ya que la flexibilidad puede ayudar a prevenir lesiones musculares o tendinosas a las que los diabéticos son más propensos.

Aspectos más resaltantes del estudio en adultos jóvenes con diabetes

  • El estudio agrupó a 23.798 participantes. Este es un tamaño de muestra representativa estadísticamente de una población de 216 millones de personas. De estas, 10.898 tenían entre 18 y 44 años, con promedio de edad de 30,9 años.
  • Los adultos jóvenes con diabetes eran, con mayor frecuencia, afroamericanos no hispanos. Por otra parte, tenían un mayor índice de pobreza, características demográficas desfavorables y menor acceso a la atención médica que su contraparte sin diabetes.
  • El perfil de riesgo cardiometabólico fue menos favorable entre los diabéticos jóvenes. Estos presentaron una mayor prevalencia de hipercolesterolemia, hipertensión e historia de enfermedad cardiovascular que los no diabéticos e incluso que los diabéticos de mayor edad.
  • Hubo mayor riesgo de obesidad, menor participación en actividades físicas y mayor prevalencia de tabaquismo activo.
  • Los diabéticos jóvenes demostraron una menor tasa de cumplimiento de tratamientos para enfermedades crónicas, como dislipidemia e  hipertensión.
  • Los niveles de HbA1c iguales o mayores a 9% se observaron con mayor frecuencia entre los diabéticos jóvenes, en comparación a personas con diabetes mayores de 44 años, 25.5% vs 12.6%.

¿Cuáles son los síntomas de la neuropatía diabética?

Los síntomas dependen del tipo de neuropatía que esté presente y pueden ser de leves a severos. También pueden variar según la gravedad de las personas afectadas, siendo más frecuentes en los miembros inferiores. Estos síntomas  incluyen:

  • Entumecimiento u hormigueo en los pies y piernas.
  • Dolor o sensación de ardor.
  • Pérdida de la sensibilidad en los pies o las piernas.

A veces, pero con menos frecuencia, estos síntomas pueden ocurrir en las manos o los brazos. Cuando se afectan los nervios desde la raíz, el dolor puede comenzar desde la cadera, las nalgas o los muslos y se acompañan de debilidad, adicionalmente aparecen en un solo lado del cuerpo.

El dolor por neuropatía diabética puede aparecer de repente, mejorar por unas semanas o meses y reaparecer cada vez con más frecuencia. Se manifiesta con sensaciones muy extrañas, a veces difíciles de describir, como pinchazos, quemaduras, corriente, ardor u otros.

Con el pasar del tiempo se pierde la sensibilidad, es decir, la capacidad de tener sensaciones en el área afectada, si esto ocurre en las manos, puede influir significativamente en la calidad de vida.

Hay complicaciones debido a la neuropatía diabética, cuando la pérdida de la sensibilidad ocurre en los pies, que es lo más frecuente, la persona con diabetes puede que no sienta molestias por el roce de los zapatos y termine presentando heridas que se van profundizando por la pérdida de piel y tejidos.

Estas heridas se infectan una y otra vez, condición conocida como pie diabético. Cuando las infecciones son frecuentes, graves o llegan al hueso, pueden terminar en amputación.

¿Cómo se trata la neuropatía diabética?

Además del control estricto sobre los niveles de glucosa, es muy importante extremar las medidas de higiene, así como las recomendaciones en relación al uso de calzados apropiados y los cuidados de las uñas, para evitar heridas o traumatismos que se puedan infectar.

El manejo del dolor es fundamental, pues el mismo puede volverse persistente e incapacitante, dificultar las actividades de la vida diaria, interrumpir el sueño, impactar negativamente el ánimo y más.

Debido a que el dolor es ocasionado por un daño directo sobre las fibras nerviosas, los medicamentos como acetaminofén y los antiinflamatorios suelen tener pocos efectos. Las terapias ideales se fundamentan en regular la transmisión del dolor en el nervio, hay medicamentos especialmente indicados y que han demostrado tener una elevada efectividad. El daño a los nervios generalmente no se puede revertir una vez que ha ocurrido.

Adicionalmente, algunos tratamientos para la diabetes podrían influir en la presencia de neuropatía diabética, por ejemplo, la metformina, que es uno de los medicamentos más importantes hoy en día para el tratamiento de la diabetes tipo 2, puede afectar la absorción en el intestino de algunas vitaminas importantes para los nervios, como la vitamina B12.

Al acudir a la consulta es importante comentarle al médico todos los síntomas, como la presencia de dolor o sensaciones extrañas, para que él pueda identificar si se trata de una neuropatía diabética o no y realice todas las recomendaciones para mejorar el dolor y evitar otras complicaciones.

¿Cómo se diagnostica la neuropatía diabética?

La neuropatía diabética generalmente se diagnostica por los síntomas, el historial y el examen físico que hace el médico. Sin embargo, hay otras pruebas que pueden establecer definitivamente la afección, midiendo realmente la pérdida de la función nerviosa.

Entre estos estudios están los estudios de conducción nerviosa, que miden la velocidad de las señales nerviosas en los brazos y las piernas, mientras que la electromiografía mide las descargas eléctricas producidas en los músculos. Con estos estudios, alrededor del 45% al ​​50% de todos los pacientes con diabetes eventualmente serán diagnosticados con alguna forma de neuropatía.

En vista de lo frecuente y limitante que puede ser esta complicación, es necesario el control global de la enfermedad.

Según la organización mundial de la salud, la buena alimentación y actividad física pueden tratar, prevenir y retrasar las complicaciones de la diabetes tipo 2 porque:

  • Disminuye el nivel de glucosa en la sangre.
  • Aumenta la sensibilidad de la insulina.
  • Te hace bajar de peso y evita la obesidad.
  • Mejora la presión arterial.
  • Reduce la necesidad de tomar medicamentos que aumentan la insulina.
  • Previene enfermedades cardiovasculares.
  • Genera bienestar mental.
  • Disminuye el riesgo de fracturas en los huesos.

El estudio concluyó que los adultos jóvenes con diabetes tienen un perfil de riesgo cardiometabólico peor que los adultos jóvenes sin diabetes. Además, tienen casi el doble de probabilidades de tener obesidaddislipidemia e hipertensión y menos probabilidades de cumplir actividades físicas o tener dietas saludables. Por lo tanto, su perfil de riesgo es más desfavorable, incluso, que el de los diabéticos que tienen un mayor rango de edades. Le invitamos a leer el estudio completo aquí.

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