El coronavirus SARS-CoV2, agente causal de la enfermedad COVID-19 se mantiene entre nosotros, aun no hay un tratamiento específico y el desarrollo de una vacuna, aunque va a pasos acelerados, aún está en fase de investigación.

Desde que fue declarada esta enfermedad como una emergencia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la propagación de la misma ha llegado casi a cada rincón del planeta debido a su alta capacidad de contagio. Sabemos que 98% de las personas sobreviven y que la mortalidad está influenciada por la presencia, en los pacientes, de factores predisponentes entre ellos enfermedades crónicas como la diabetes.

La diabetes mellitus no aumenta el riesgo de contagiarse de SARS-CoV2, pero un mal control de la glucosa hace al diabético más vulnerable a las complicaciones por COVID-19.

¿Por qué el mal control de la glucosa hace al diabético más vulnerable?

La diabetes que ha estado mal controlada a lo largo del tiempo, conduce a cambios en diversas células y tejidos, entre ellos al sistema inmunológico que se hace menos eficiente. Existe una alteración tanto de la llamada inmunidad innata (primera línea de defensa) como de la inmunidad adaptativa (implica la fabricación de anticuerpos específicos, entre otros efectos), lo que genera defectos en el funcionamiento de las células de defensa (fagocitos y linfocitos) y por ende mayor riesgo de infecciones.

Otros órganos que sufren las consecuencias de la glucosa alta (hiperglucemia) de manera sostenida son el corazón, los vasos sanguíneos y los riñones, entre otros. Se sabe que entre las complicaciones que pueden aumentar la mortalidad del paciente con COVID-19 se encuentran, además de la falla respiratoria, la falla renal, falla cardiovascular y el aumento del riesgo de presentar trombosis en los vasos sanguíneos, debido a un exceso de activación de los mecanismos de la coagulación.

Frecuentemente la diabetes no está sola

De manera adicional las personas con diabetes, especialmente diabetes tipo 2, suelen ser adultos mayores y portadores de otras enfermedades como  hipertensión arterial, sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida. Todas las enfermedades anteriores, de manera independiente, incrementan el riesgo de complicaciones y mortalidad durante una infección por coronavirus, es decir, la presencia de más de una de estas enfermedades va sumando al riesgo de complicarse.

Los estudios que se han realizado demuestran que la diabetes es una de las  comorbilidades más importantes en COVID-19 y se asocia con mayor mortalidad, como se ha observado en los registros de China, Italia y Estados Unidos, que mostraron que el riesgo de un desenlace fatal es hasta un 50% más alto en pacientes con diabetes que en aquellos que no tienen diabetes.

Mantener un buen control de la glucosa en muy importante antes y después…

Diferentes estudios de investigación realizados en diabéticos infectados con coronavirus han demostrado que los pacientes que mantienen un mal control de los niveles de glucosa durante la hospitalización, se comportan peor que aquellos que mantienen un buen control de la misma.

Un trabajo realizado en China en pacientes diabéticos con COVID-19, encontró que los que requirieron hospitalización, pero mantuvieron los niveles de glucosa en sangre entre 70 y 180 mg/dl (hemoglobina glucosilada-HbA1C aproximada 7,3%), tuvieron 86% menos mortalidad que aquellos que mantuvieron valores por encima de 180 mg/dl. Además de presentar menos alteraciones en los exámenes de laboratorio que se elevan por el estado inflamatorio o el riesgo de presentar trombosis (procalcitonina, dímero D o proteína C-reactiva, linfopenia e indicadores de falla renal).

Adicionalmente otros estudios han asociado la presencia de dichas alteraciones de laboratorio con los niveles de HbA1C, evidenciando que hay más alteraciones, cuanto más alta es la HbA1C.

¿Cuáles son las recomendaciones para el paciente con diabetes?

Es importante que toda la colectividad, diabéticos y no diabéticos, asuman que el virus está circulando en la comunidad, que el riesgo de contagio es latente y que el bajar la guardia favorecerá un nuevo pico en la aparición de casos de COVID-19.

Todos debemos protegernos, para así proteger a los nuestros:

  • Debe cumplirse y fomentarse el distanciamiento social. Evitar salir de la casa a menos que sea estrictamente necesario.
  • Lavado de manos de manera regular con agua y jabón. En su defecto utilizar gel antibacterial o una solución de alcohol de al menos 60%.
  • Usar tapabocas.
  • Evitar tocarse los ojos, nariz y boca.
  • Si se presenta tos, se debe utilizar un pañuelo, que deberá desechar luego de usarlo, o su codo para cubrir su boca y nariz.

Además en el caso particular de los pacientes diabéticos es importante:

  • No se debe descontinuar el tratamiento, en estos momentos el control metabólico es crítico.
  • De ser posible vigile sus niveles de glucosa, este es otro de sus signos vitales.
  • No cambie su dieta para racionar sus medicamentos. Continúe su dieta regular y asegúrese de tener suficientes medicamentos y suministros disponibles.
  • Prefiera frutas, verduras y carnes magras o con poca grasa.
  • Evite todo tipo de refrescos, dulces, pan (consúmalos integrales) y otros, aunque en la etiqueta digan que son light.
  • Manténgase activo, realice ejercicios físicos por lo menos tres veces por semana, si las circunstancias lo permiten, realice actividades al aire libre que le permitan exponerse a la luz solar.
  • Mantenga contacto con familiares y vecinos, aunque sea vía telefónica, on line u otra modalidad que no implique riesgos de contagio.

Si presenta algún síntoma como: malestar general, dolores corporales, fiebre, tos o malestares intestinales (tipo diarrea, cólicos)u otros sugestivos de un cuadro viral:

  • No suspenda su tratamiento para la diabetes.
  • Mejore su estado de hidratación.
  • Emplee tratamientos sintomáticos (acetaminofén, antigripales).
  • Comuníquese con su médico.

Si Ud. está en riesgo de presentar hipoglucemias (disminución de azúcar en la sangre) el contacto con su médico debe ser temprano en la evolución de los síntomas, asi como participarlo a los familiares y vecinos, si vive solo (a).

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