El insomnio puede ser un evento pasajero por una situación puntual hasta un problema profundo que afecta la salud física y mental. El abordaje puede ser muy sencillo y mejorar con buenos hábitos de sueño como: establecer una rutina regular, crear un ambiente propicio para dormir, evitar estimulantes como cafeína y alcohol antes de acostarse, y practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda y mantener una buena nutrición con una ingesta adecuada de magnesio. En otros casos puede requerir apoyo especializado.