La respuesta es millones, el dolor es el síntoma más frecuente de consulta, ya sea por una causa aguda (traumatismos, accidentes, infartos) o por una dolencia crónica (artritis, enfermedades de la columna, diabetes).

El dolor crónico, le quita calidad de vida a un 8% de la  población, si es por daño de los nervios o neuropático. En Venezuela, el dolor neuropático está presente entre 3,3% y 8,2% de la población, según la Asociación Venezolana para el Estudio del Dolor (AVED).

¿Qué enfermedades pueden dañar a los nervios? Múltiples condiciones médicas pueden afectarlos, las más frecuentes son las hernias en la columna que causan un daño directamente al comprimirlos e inflamarlos, también la diabetes mal controlada, con el consecuente aumento persistente de glucosa en la sangre, hace que los nervios sufran cambios que alteran su funcionalidad.

Las infecciones virales como herpes zoster y el VIH, inflaman e irritan directamente al nervio y el cáncer o el tratamiento para el mismo, son causa frecuente de dolor neuropático.

Finalmente no podemos olvidar a la fibromialgia, que causa dolor generalizado y cuyo origen aún no ha sido aclarado. Todas las causas antes citadas pueden hacer que el dolor se haga crónico.

El dolor neuropático es muy difícil de tratar, prácticamente no responden a los analgésicos y antinflamatorios que acostumbramos usar para la mayoría de dolores, por lo que suele ser persistente, aparecer en cualquier momento del día y puede dificultar el inicio y mantenimiento del sueño. A su vez la privación del sueño puede empeorar la intensidad del dolor.

“El dolor neuropático altera el sueño y es causa de ansiedad y depresión”

El dolor neuropático es muy difícil de tratar, prácticamente no responden a los analgésicos y antinflamatorios que acostumbramos usar para la mayoría de dolores, por lo que suele ser persistente, aparecer en cualquier momento del día y puede dificultar el inicio y mantenimiento del sueño. A su vez la privación del sueño puede empeorar la intensidad del dolor.

La combinación de dolor persistente, que no responde bien a los medicamentos usuales y que además altera el sueño, suele culminar en estados de ansiedad y de depresión, frecuentemente estas alteraciones en el estado de ánimo afectan el desempeño en muchas actividades de la vida cotidiana y laboral.

¿Qué se ha encontrado al investigar los efectos del dolor crónico en las personas?

Un estudio europeo realizado con pacientes de 16 países mostró que una quinta parte de adultos europeos, padecen dolor crónico moderado a severo y en muchas de estas personas los síntomas son manejados de manera inadecuada. El 19% de los encuestados padecía dolor crónico de moderado a severo que afectaba seriamente sus actividades laborales, sociales y de vida diaria. Un 59% había tenido dolor entre 2 y 15 años, al 21% se le había dado un diagnóstico de depresión debido a su dolor, 61% eran incapaces de trabajar fuera de casa, 19% habían perdido sus empleos y 13% lo habían cambiado a causa del dolor.(2)

Otro estudio realizado en España, encontró resultados similares. El dolor fue muy severo o intolerable en el 33% de las personas entrevistadas, siendo mujeres y ancianos quienes presentaron las mayores intensidades. Las actividades sociales y personales se vieron afectadas en 25.4% de los casos y un 10.4% se incapacitaron completamente. Los lugares más afectados por dolor fueron  la espalda (50.9%), la cabeza (42%) y las piernas (36.8%). (3)

El dolor crónico es un problema de salud a nivel mundial, debido a la severidad, cronicidad y dificultad para tratarlo.

Con la finalidad de crear conciencia sobre este padecimiento, el 11 de octubre del año 2004 se reunieron en Ginebra (Suiza), la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés), la Federación Europea del Dolor (EFIC, también en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), estableciendo el 17 de octubre como el Día Mundial contra el Dolor.