¡En nuestra defensa!

El sistema inmunológico se mantiene constantemente en sintonía con el medio ambiente, equilibrando sus funciones para acoplarse a las demandas del día a día y entorno.

La mayoría de las veces nuestro cuerpo se adapta al clima, la vegetación, los alimentos e incluso a otros seres vivos, como los animales. En ciertas ocasiones, esta adaptación es más compleja y muchas veces no se logra. Es en ese preciso momento, cuando comienzan a aparecer signos de intolerancia o alergia, como es el caso de la rinitis alérgica.

Esta condición, no es más que la evidencia de una lucha entre el sistema inmunológico y un agente externo, que es identificado como agresivo o extraño. Si bien ese agente externo, puede no ser agresivo, nuestro cuerpo en pro de su bienestar y defensa, activa muchos de sus mecanismos para actuar contra él; en ciertas ocasiones con respuestas excesivas que pueden causarnos más daño, desencadenando la rinitis.

Reconoce los síntomas, ¿cuándo y dónde?

Las manifestaciones clásicas de la  rinitis alérgica son: estornudos, nariz congestionada, picor en los ojos y la nariz, así como lagrimeo. Cabe destacar, que estas serán más frecuentes cuando se esté en contacto con ese agente “extraño”, al cual el organismo reconoce como agresor.  

La prevalencia de la rinitis alérgica está aumentando a nivel mundial debido a diversas causas, entre ellas, la contaminación ambiental, pues actualmente impacta de manera negativa en la calidad de vida de un numeroso grupo de personas alrededor de todo el mundo.

Otro de los factores que más produce activación de los síntomas es: el ambiental, entre ellos el clima y la vegetación. Debido a que estos sufren cambios de acuerdo a la estación climática en la que  nos encontremos, siendo la aparición algunos síntomas más frecuentes en aquellos periodos como el invierno y la primavera, en donde las bajas temperaturas y el polen de las flores pueden desencadenar o agravar los síntomas.

¿Estacional o perenne?

Conocer si tus síntomas tienen relación o no con el clima, es de gran importancia, ya que se puede tratar de una Rinitis AlérgicaEstacional o una Rinitis Alérgica Crónica  o perenne.

La Rinitis Alérgica Estacional, es aquella en la que los síntomas aparecen durante las épocas  que poseen más polen en el ambiente, sobre todo durante la primavera en los países con  estaciones del clima marcadas. En nuestro suelo tropical, solo tenemos una temporada de sequía y una temporada de lluvia, siendo esta última de gran humedad y temperaturas bajas, en donde las personas con antecedentes de enfermedades respiratorias, entre ellas la Rinitis Alérgica estacional,  presentan más síntomas.

La Rinitis Alérgica Crónica (también llamada perenne), es aquella que produce síntomas continuamente durante todo el año, con períodos de mejoría o agravamiento de estos, en especial en épocas húmedas. Los agentes que ocasionan este tipo de Rinitis se asocian a  los factores ambientales con los que convivimos, ya que estos pueden encontrarse en  el interior de nuestras viviendas, lugares de estudio o trabajo, bajo la presencia de moho, ácaros del polvo, humo, aerosoles, cucarachas y caspa de los animales.

Según la aparición y persistencia de los síntomas, el médico hará el diagnóstico del tipo rinitis  alérgica, llevando a cabo un interrogatorio y  exámenes específicos de alergia, como lo son las pruebas cutáneas  a alérgenos pertinentes.

¿Cómo disminuir o evitar los síntomas?

A continuación tendrás algunas recomendaciones que puedes seguir para evitar los síntomas de Rinitis Alérgica y cuidar tu salud respiratoria.

1. Evita los alérgenos, para prevenir la respuesta inmunológica:

a. Mantener el espacio donde te desenvuelves limpio y ventilado, libre de moho o polvo de las superficies, eliminando este último con paños húmedos o aspirando a menudo (cortinas, alfombras, muebles).
b. Evitar la presencia de animales en lugares que frecuentes. Si no es posible, procurar que estén muy limpios, e impedir en lo posible el acceso a los dormitorios.
c. Utilizar protectores anti ácaros impermeables para colchones, edredones y cojines.
d. Evitar el uso de alfombras, cojines de plumas, mantas de lana y peluches, siendo estos los lugares más comunes en donde podemos encontrar ácaros y polvo.

2. Disminuir el tiempo de las actividades al aire libre en lugares con mayor vegetación susceptible de contener polen o grama, en especial durante la poda.

3. Los días más húmedos y lluviosos, trata de mantener la temperatura de tu ambiente más cálido y usar ropa abrigada, consume bebidas calientes y evita mojarte.

Además de seguir estas sugerencias, para evitar o controlar  la aparición de  los síntomas de Rinitis alérgica, como  la congestión  nasal, la nariz húmeda y la irritación ocular, puedes usar  un antialérgico descongestionante como RINARIS®, para mejorar estos síntomas.

En caso de que la Rinitis alérgica u otras afecciones respiratorias empeoren debes acudir al médico.