Vitamina D, aliada contra la tuberculosis.

La tuberculosis (TB) es una infección producida por una bacteria conocida como el bacilo de la tuberculosis. Esta puede atacar cualquier parte del cuerpo, pero los órganos afectados con mayor frecuencia son los pulmones, en cuyo caso se llama tuberculosis pulmonar.La TB es una de las bacterias que mata a más personas en todo el mundo.

¿Por qué se produce la tuberculosis pulmonar?

La infección por TB pulmonar ocurre cuando una persona respira las bacterias que son expulsadas por otra que está infectada. Es decir, se transmite de una persona a otra por el aire.

Cuando una persona enferma tose o estornuda, expulsa la bacteria en sus secreciones (saliva, flema) como un aerosol. Las personas que estén cerca se contagiarán al respirar esas partículas contaminadas. No siempre los enfermos tienen la capacidad de expulsar la bacteria, pero cuando lo hacen son altamente contagiosos.

Muchas veces una persona puede contraer el bacilo pero no desarrollar la enfermedad, es decir, no presentar síntomas. Esto se debe a que el sistema de defensa (sistema inmune) ataca y atrapa a la bacteria y no le permite crecer o reproducirse. En estos casos se dice que hay una TB latente; cuando la enfermedad se desarrolla se le llama TB activa.

La tuberculosis no se transmite por dar la mano, tocar objetos o ropa de personas enfermas. Tampoco se transmite por compartir algunos objetos como los vasos o cubiertos. Sin embargo, en vista de que la tuberculosis puede afectar la garganta, es recomendable no compartirlos.

¿Cuáles son los síntomas de tuberculosis?

Dependerán del lugar de la infección. En la tuberculosis pulmonar los síntomas más importantes son: tos intensa y duradera (más de tres semanas), flema espesa de color gris, amarilla o sanguinolenta. También se presentan fiebre no muy alta que usualmente aparece en la noche y produce mucha sudoración, y dificultad para respirar que empeora cuando la persona realiza actividades. Estos síntomas suelen ir acompañados de malestar general, pérdida de peso y debilidad.

¿A quiénes les puede dar tuberculosis?

Todas las personas son susceptibles de contagiarse de tuberculosis. La vacunación reduce el riesgo de contraer la enfermedad pero no lo elimina totalmente. Hay personas con mayor riesgo que otras.

Por ejemplo, es más probable que contraigan tuberculosis las personas en contacto frecuente con los enfermos como son: cuidadores y familiares, el personal de salud, otros enfermos ubicados en el mismo hospital. También están en riesgo aquellos que tengan debilitado su sistema inmunológico como los ancianos, personas con VIH (virus del SIDA), diabéticos, desnutridos, personas bajo tratamiento para el cáncer, uso crónico de esteroides, quienes han recibido un trasplante de órgano, entre otros.

¿Cómo se puede prevenir la tuberculosis?

La prevención de la tuberculosis implica preparar al sistema inmunológico para defenderse, prevenir el contagio y evitar que una enfermedad latente progrese a una forma activa. La vacuna contra la TB, conocida como BCG, previene las infecciones graves (formas invasivas) y deben recibirla todos los recién nacidos. Si se es cuidador o familiar de una persona con TB se debe promover que los enfermos usen tapaboca, o que al toser o estornudar se cubran boca y nariz. Es importante mantener una adecuada alimentación y aportar todos aquellos nutrientes, como la vitamina D, que son importantes para el sistema inmunológico. Las personas con enfermedades debilitantes deben ampliar las recomendaciones con su médico.

¿Cómo puede ayudar la vitamina D contra la tuberculosis?

Desde hace siglos, cuando no existían tratamientos específicos contra la tuberculosis, se observó que las personas con tuberculosis mejoraban mucho cuando se mantenían al aire libre, especialmente en las zonas costeras. Era una tradición sugerir a los enfermos que se trasladaran a las bahías y playas, entonces se creía que era el aire marino lo que mejoraba a los “tísicos”.

Después de muchos años de investigaciones se descubrió que la vitamina D cumple funciones de regulación sobre las células de defensa, incluso provoca que algunas de ellas fabriquen un antibiótico natural conocido como catelicidina D.

La catelicidina tiene actividad específica contra el bacilo de la tuberculosis. Esto ha sido ampliamente demostrado en experimentos en los que la bacteria de la tuberculosis muere cuando entra en contacto con dicha sustancia.

Investigaciones recientes han demostrado que cuando las personas tienen bajos niveles de vitamina D en su sangre, tienen más riesgo de desarrollar tuberculosis que las que tienen vitamina D normal. Así mismo, las personas infectadas que están bajo tratamiento con los antibióticos específicos,  responden mejor a los mismos cuando además reciben vitamina D, y se recuperan más rápido de la infección.

La tuberculosis es una enfermedad peligrosa que, a pesar de todos los esfuerzos impulsados a nivel mundial por los sistemas de salud, viene presentando un crecimiento muy importante en el número de nuevos casos. Es importante hacer ejercicio al aire libre, alimentarse adecuadamente y seguir las recomendaciones del médico para evitar el contagio de este tipo de enfermedades.

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