En conmemoración al Día Mundial del Corazón

Los cambios dentro de los vasos sanguíneos  se asocian a con alteraciones metabólicas y mayor riesgo de complicaciones cardíacas, vasculares y alta mortalidad. Una de ellas es la hipertensión arterial, la cual puede darse por múltiples patologías y situaciones anormales en nuestro organismo que determinan un aumento de la presión arterial dentro de los vasos sanguíneos, con las consecuencias conocidas.

Adicionalmente en las personas con hipertensión arterial, más allá del aumento de la presión arterial que muestra el tensiómetro, pueden detectarse con frecuencia otras afecciones como la alteración de la función del endotelio, entre otras.

El endotelio, el órgano más extenso, cada milímetro es fundamental para nuestra salud

El endotelio es una capa de células que recubre la cara interna de las arterias, es decir, es el área de las arterias que está en contacto directo con la sangre, cumpliendo una función insustituible, protectora, con propiedad antiinflamatoria, vasodilatadora (relajación de las paredes de los vasos sanguíneos) y antitrombótica, (es decir que evita que se formen trombos-coágulos en las paredes de los vasos), todo lo que necesita el corazón y los vasos sanguíneos para funcionar en armonía.

Cuando esa capa de células llamada endotelio no funciona bien,  las arterias estarán contraídas-tensas (vasoconstricción) y habrá inflamación de los vasos sanguíneos, lo cual nos pondrá en riesgo para desarrollar  aterosclerosis y la trombosis, que puede ocasionar un infarto o a un ACV.

Al igual que la hipertensión arterial como consecuencia de la alteración de la función del endotelio (también conocida como disfunción endotelial), otras patologías pueden estar asociadas como la resistencia a la insulina.

Dulce corazón

La resistencia a la insulina también conocida como prediabetes,  es el estado metabólico de la inflamación y en personas con hipertensión arterial también puede estar presente. La obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación vascular son factores de riesgo independientes para desarrollar hipertensión arterial. La presencia y la magnitud de estos factores y mecanismos, varían en los diferentes individuos, en relación a su nutrición, a la relación entre la masa magra y la grasa visceral,  a la actividad física, estrés y a su genética.

La disfunción endotelial también se hace presente en personas con otros hábitos o factores de riesgo clásicos como el tabaquismo, el colesterol elevado y diabetes, obesidad abdominal, colesterol bueno bajo (HDL), los triglicéridos altos y la glicemia en ayunas alterada, que también pueden cursas con HTA.

Disfunción endotelial en aislamiento

Según datos evidentes en los casos clínicos analizados, documentados por estudios de los tejidos de pacientes que han desarrollado COVID-19 grave, se describe que también existe un estado de daño endotelial provocado por la infección viral por SARS-Cov-2, lo cual ha hecho evidente la mayor probabilidad de enfermedad tromboembólica (formación de coágulos en los vasos sanguíneos) en estos pacientes. Un efecto de riesgo acumulado de complicaciones, se presenta en aquellas personas con condiciones previas de HTA, insuficiencia cardiaca, diabetes, obesidad,  sedentarismo entre otras, las cuales son la expresión de una franca disfunción endotelial preexistente.

Más estrés: estrés oxidativo

La hipertensión arterial también se asocia al estrés oxidativo, que es un estado en el cual se genera mayor sustancia dañina y tóxica para el organismo, produciendo inflamación de los vasos sanguíneos, mayor disfunción endotelial y envejecimiento celular. También se ha relacionado al covid-19 con una gran carga de estrés oxidativo durante el curso de la infección.

Una de las sustancias que es producida por el endotelio sano, la cual produce múltiples beneficios y contrarresta el daño de esas sustancias toxicas que se generan en el estrés oxidativo  y evita la formación de trombos,  es el óxido nítrico.

Además del control de la presión arterial, se buscan otros beneficios

Más que solo disminuir la presión arterial, el tratamiento intensivo e integral, con hábitos saludables de vida mejora la función endotelial, la presión arterial, el metabolismo de los lipídos y la glicemia, así como el pronóstico cardiovascular y metabólico. El ejercicio regular y frecuente, de tres horas semanales o más, se asocia a mejoría de la resistencia a la insulina, mejoría de los valores de colesterol y triglicéridos en sangre,  de la inflamación, de la presión arterial y por su supuesto de la función endotelial.

La nutrición saludable, con reducción del exceso de peso corporal, beneficia la función endotelial y la presión arterial. La dieta rica en omega 3 y vegetales que contiene abundantes antioxidantes mejora la función endotelial. En un estudio reciente con chocolate negro rico en flavonoides se demostró que reduce el deterioro de la función endotelial, disminuye la presión arterial y el estrés oxidativo, que se produce por valores elevados de glicemia, lo que contribuiría a la salud vascular.

También existen ciertos medicamentos para el control de la presión arterial, que además  exhiben un beneficio adicional, al producir aumento de los niveles de óxido nítrico

En personas con múltiples factores de riesgo e hipertensión arterial, deben seguir un tratamiento integral, nutricional, ejercicio y fármacos, en busca de la normalización de la función endotelial, de la rigidez arterial,  y de la presión arterial y estabilización o incluso regresión de la enfermedad ateroesclerótica.

¡Cuida tu endotelio!