El sueño es muy importante en nuestra vida, y su calidad tiene influencia en gran medida en la vigilia, rendimiento y en los niveles de alerta diurnos, así como en el correcto funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular.  Durante el tiempo que dedicamos al dormir, se producen en nuestro organismo diversos cambios fisiológicos que son imprescindibles para proporcionar mayor bienestar y capacidades para enfrentar el nuevo día.

Tanto la calidad como la cantidad del sueño, son fundamentales para nuestra salud.

¿Cuantas horas duermes por las noches?

Cuantas veces sentimos muy poca energía luego de un sueño nocturno corto…

¿Sabías que dormir menos de 7 horas, es el  predisponente más asociado a los accidentes tanto de tránsito como laborales?

Nuestro organismo requiere de una oferta diaria de sueño de 7 u 8 horas, para así garantizar el correcto funcionamiento de cada uno de nuestros sistemas, por lo cual  dormir menos de 6 horas por noche podría estar relacionado con muchos síntomas a los cuales no hallamos explicación entre ellos la presión arterial elevada o hipertensión arterial. El sueño es vital para nuestro equilibrio, en cuerpo y mente.

Dormir 7 u 8 horas por la noche  te aleja más de la posibilidad de padecer de hipertensión arterial, ACV, infarto del miocardio y cáncer.

¿Disfrutas de un sueño de calidad?

Responder esta pregunta en ciertas ocasiones no es fácil. Si bien podríamos sentirnos con energía el despertar, pero durante el día nos embargan períodos de somnolencia que en ocasiones, nos avergüenzan al estar fuera de casa, cuando en algún momento de relajación nos hace dormir profundamente.

Bien, conozcamos cómo influye la calidad del sueño en nuestro bienestar

El sueño está comprendido por varias etapas, en especial, dos tipos de sueño que se alternan: sueño MOR que significa movimientos oculares rápidos, y sueño de ondas lentas o sueño NO MOR. La mayor parte del sueño durante la noche es del tipo de ondas lentas, que es extraordinariamente reparador y se acompaña de descenso de la temperatura corporal y cerebral, disminución de la frecuencia respiratoria, de la frecuencia cardiaca, así como disminución de la resistencia de las arterias y  la presión sanguínea, siendo una etapa del sueño muy necesario para el funcionamiento del sistema vascular, en especial para las personas que padecen de hipertensión arterial. Predomina durante el primer tercio de la noche,  por lo cual esas primeras horas de nuestro descanso nocturno es tan importante para nuestra salud. El sueño de ondas lentas fisiológicamente se presenta mayoritariamente en la infancia y disminuye con la edad, sobre todo a partir de los 50 años, población en la que se observa más frecuentemente los trastornos del sueño, y con ello mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial.

Otros factores externos también podrían condicionar la mala calidad de nuestro sueño.

¿Sabías que si roncas tienes más riesgo de padecer de hipertensión arterial, o si ya la padeces esto puede hacer que tus cifras no logren el control?

Los ronquidos, traducen que existe un obstáculo al paso del aire por la vía respiratoria, bien sea por la presencia de cornetes y/o amígdalas grandes (hipertróficos),  por la simple presencia de la lengua relajada que protruye hacia la faringe, o  por factores externos a la vía respiratoria como lo es la obesidad troncal (en tórax y abdomen), entre otras causas. Asociado a algunos de estos cambios en nuestra anatomía, se podría dar la presencia de un síndrome conocido como Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), en el cual durante el sueño la respiración se detiene y comienza repentinamente, ocasionando falta de oxígeno (hipoxia) y aumento de CO2 (hipercapnia) siendo ambos tóxicos para el organismo, generando estrés en los tejidos,  y con ello contracción o endurecimiento de las arterias conocido como vasoconstricción, el cual es el evento fundamental presente en las personas hipertensas. Las personas que padecen de SAOS se quejan habitualmente de cansancio matutino, somnolencia diurna excesiva,  y hasta trastornos de memoria, depresión o ansiedad, así como problemas pulmonares e incluso arritmias cardiacas.

Es de gran importancia conocer la relación que establece una asociación directa  entre el aumento de la tensión arterial y  el exceso de roncar.

Alrededor de la mitad de las personas que tienen trastornos del sueño como síndrome de apnea obstructiva del sueño, son hipertensos.

Un estudio realizado titulado: “Los problemas para dormir son un indicio de presión alta”, con especial enfoque en dificultad para conciliar el sueño.

Este estudio demuestra que ciertas personas con insomnio están expuestas a un alto riesgo de padecer hipertensión según señalaron los autores, asegurando que el insomnio con excitación diurna, eleva la liberación de las hormonas del estrés, como el cortisol, que favorece la hipertensión.

300 adultos, incluidos más de 200 con insomnio crónico que no habían podido dormir bien durante por lo menos seis meses. Todos pasaron una noche en el centro donde fueron observados.

Durante la noche de la observación durmieron como lo harían normalmente en habitaciones con sonido, iluminación y temperatura similares a las habituales. Al día siguiente, tuvieron cuatro oportunidades para dormir una siesta de 20 minutos. Los parámetros evaluados fueron el tiempo que demoraban en conciliar el sueño, si podían hacerlo, además del control de la presión arterial de noche y día. Los participantes sin dificultades para dormir en la noche, no eran más propensos a ser hipertensos aunque demoraran más tiempo en quedarse dormidos en la siesta. Los insomnes crónicos que más demoraban en conciliar el sueño en una siesta, eran más propensos que el resto a ser hipertensos. Los participantes con insomnio que tardaban más de 14 minutos en quedarse dormidos de día, eran tres veces más propensos a tener valores de presión elevados, o que les diagnosticaran hipertensión, que aquellos sin problemas para dormir según la publicación.

Los autores recomendaron que las personas con dificultad para dormir les pidan a sus médicos que les tomen la presión.

«Las personas con insomnio que duermen poco de noche o están híper alertas durante el día tienen alto riesgo de padecer hipertensión -así lo afirmaron los autores- como ocurre con las personas con otros factores de riesgo, como la obesidad, los lípidos elevados, el tabaquismo, entre otros».

Es recomendable hacer estudios de hipertensión anualmente en todos los mayores de 18 años, sin importar los patrones de sueño, incluso en muchas personas con presión alta (en el consultorio) no tienen el mismo comportamiento de valores elevados sostenidos fuera del consultorio. Por lo cual documentar el diagnóstico de la hipertensión solo en referencia a los valores obtenidos en el consultorio podría inducir el uso de tratamientos innecesarios.

Por tal importancia, el control de los hipertensos con trastornos de sueño asociados permitirá ejercer acciones de salud que elevarían la calidad de vida de estos pacientes y así poder enfrentar el día con mayor bienestar.

Dormir de siete a ocho horas por noche puede desempeñar un papel en el tratamiento y la prevención de la presión arterial alta.  Coméntale a su médico  si padeces de alteraciones en el sueño, especialmente si tiene presión arterial alta, ya  que es indispensable que disfrute de un sueño saludable, por lo cual te invitamos a acceder al siguiente link www.sleepfoundation.org/articles/healthy-sleep-tips

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